OTTAWA, 2 JUNIO – Mientras Tom Cruise sigue rompiendo récords en la taquilla con sus aventuras cinematográficas, el gobernador del Banco de Canadá, Tiff Macklem, se encuentra inmerso en una situación de alto riesgo al preparar su decisión sobre las tasas de interés para esta semana. Economistas coinciden en que Macklem está atrapado entre dos prioridades aparentemente contradictorias: mantener la economía canadiense estable frente a una posible desaceleración y cumplir con su mandato de controlar la inflación.

Un equilibrio delicado

La tasa de política monetaria actual del Banco de Canadá se sitúa en 2,75 % tras una pausa en abril, interrumpiendo una racha de siete recortes consecutivos. Aunque la mayoría de los economistas anticipan que Macklem mantendrá las tasas sin cambios el miércoles, otros argumentan que es necesario reanudar los recortes para proteger a la economía de futuros golpes comerciales y arancelarios.

“Es realmente una misión imposible”, declaró Andrew DiCapua, economista principal de la Cámara de Comercio Canadiense. Según DiCapua, la economía necesita un estímulo adicional mediante recortes de tasas para amortiguar posibles impactos derivados de la escalada arancelaria impulsada por Estados Unidos, que incluye duplicar impuestos sobre acero y aluminio hasta el 50 %. Sin embargo, cualquier movimiento debe considerar cuidadosamente el efecto en la inflación, que muestra signos de resurgimiento.

Datos económicos mixtos

Los últimos informes sugieren un panorama económico confuso. Por un lado, Statistics Canada reportó un sorprendente crecimiento del PIB real del 2,2 % anualizado en el primer trimestre de 2025, impulsado principalmente por empresas que adelantaron exportaciones e inventarios ante la incertidumbre arancelaria. Pero este repunte podría ser efímero, según Macklem, quien señaló en la cumbre del G7 que los meses siguientes “serán bastante más débiles”.

Por otro lado, las cifras de empleo de abril revelaron una contracción significativa en el sector manufacturero, sensible al comercio, con una pérdida de aproximadamente 31,000 puestos de trabajo y un aumento de la tasa de desempleo al 6,9 %. Estas señales preocupantes contrastan con datos de inflación que muestran un incremento en las presiones subyacentes sobre los precios durante abril.

Recortar o no recortar: el dilema

Reducir las tasas de interés podría estimular el gasto tanto de empresas como de consumidores, mitigando así los efectos negativos de una posible desaceleración económica. Sin embargo, este movimiento también corre el riesgo de avivar las tensiones inflacionarias, algo que el banco central ha trabajado duro por controlar.

Stephen Brown, economista jefe adjunto para América del Norte en Capital Economics, aboga por tres recortes adicionales de un cuarto de punto cada uno, lo que reduciría la tasa de política monetaria a 2 % antes de fin de año. “En Capital Economics consideramos que vale la pena recortar nuevamente en junio como seguro contra esos riesgos a la baja y tratar de proteger un poco la economía”, explicó Brown.

Además, destacó razones psicológicas para actuar ahora: si el Banco de Canadá decide mantenerse firme debido a preocupaciones inflacionarias, podría enviar una señal equivocada a empresas y consumidores, llevándolos a frenar aún más sus decisiones de inversión y gasto. Esto podría generar una profecía autocumplida que debilitaría aún más la economía.

Posiciones divididas

No todos están de acuerdo con un nuevo recorte. Avery Shenfeld, economista jefe del CIBC, cree que el banco debería mantener las tasas sin cambios en junio, aunque reconoce que ajustes futuros serán inevitables si la economía continúa mostrando debilidad. “Ninguna decisión sobre las tasas de interés por sí sola sería un error fatal en un sentido u otro, pero creo que el tiempo tardará más en conseguir algún alivio de las tasas de interés si la economía sigue débil”, dijo Shenfeld.

El economista jefe de BMO, Doug Porter, reafirmó su postura de mantener las tasas en esta ocasión, citando que las cifras del PIB no ofrecen indicios claros de socorro en lo que va de 2025. Sin embargo, Porter proyecta que un recorte podría implementarse en julio dependiendo de cómo evolucione la situación económica.

Incertidumbre arancelaria

Las acciones del presidente estadounidense Donald Trump han añadido capas adicionales de complejidad a la toma de decisiones del Banco de Canadá. El viernes pasado, Trump anunció planes para duplicar los aranceles existentes sobre el acero y el aluminio canadienses, aumentándolos al 50 % a partir del próximo miércoles. Esta medida amenaza con profundizar una desaceleración económica ya visible en sectores clave.

Macklem ha reconocido públicamente que las fluctuaciones arancelarias y su impacto en las expectativas empresariales dificultan la previsión económica. En su última intervención pública, mencionó que muchas compañías habían pospuesto inversiones y contrataciones debido a la incertidumbre comercial.

Expectativas del mercado

Después del fuerte desempeño del PIB en el primer trimestre, los mercados monetarios se inclinan mayoritariamente hacia un mantenimiento de las tasas este mes. Sin embargo, esto no elimina la necesidad de planificar movimientos estratégicos en los próximos meses. Algunos expertos ven un caso sólido para recortes graduales si la economía se deteriora conforme avanzan las tensiones comerciales.

DiCapua advierte que, aunque los datos actuales no son concluyentes, la trayectoria futura apunta hacia una economía frágil que probablemente mantenga bajo control las presiones inflacionarias. “Pero el problema es que estamos en una encrucijada donde cualquier paso mal calculado podría tener consecuencias duraderas”, agregó.

Conclusión

Tiff Macklem enfrenta una decisión crucial que encapsula los desafíos inherentes a dirigir un banco central en tiempos de incertidumbre global. Mantener las tasas elevadas podría interpretarse como una falta de respaldo a empresas y consumidores, mientras que recortarlas podría comprometer los avances realizados en la lucha contra la inflación.

Este escenario refleja un cambio en la estrategia del Banco de Canadá, que ahora opta por una postura menos prospectiva debido a la volatilidad inducida por políticas arancelarias externas. La próxima semana será determinante para evaluar si Macklem elige el camino conservador o asume un rol más activo para proteger la economía frente a posibles shocks comerciales.

Independientemente de la decisión final, queda claro que el contexto económico actual obliga al Banco de Canadá a navegar entre aguas turbulentas, donde cada elección tiene implicaciones profundas tanto para el crecimiento como para la estabilidad de precios en el país.

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