Toronto, 3 julio 2026.- Un sargento del Departamento de Policía de Vancouver, Lee Marten, de 48 años, se ha convertido en el primer paciente canadiense con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) en recibir un implante cerebral de Neuralink, en un ensayo clínico realizado en el Toronto Western Hospital, según informó la Canadian Broadcasting Corporation (CBC).

El procedimiento, que forma parte de un estudio experimental con tecnología desarrollada por la empresa del magnate Elon Musk, busca ayudar a personas con parálisis o enfermedades neurodegenerativas a controlar dispositivos digitales mediante el pensamiento.

Marten, quien actualmente se encuentra de baja médica, es apenas la persona número 26 en el mundo en someterse a este tipo de implante. Antes de su operación, el policía ya había perdido gran parte de su movilidad debido al avance de la ELA, una enfermedad progresiva e incurable que afecta las neuronas motoras.

“Sé que parece ciencia ficción, pero aquí estoy y funciona”, afirmó Marten tras comenzar a utilizar el sistema, que le permite mover un cursor en una pantalla y escribir mediante señales cerebrales interpretadas por el chip.

El dispositivo consiste en más de 1.000 electrodos implantados en la corteza motora del cerebro, colocados con ayuda de un robot quirúrgico especializado. El sistema traduce la actividad neuronal en comandos digitales, lo que abre la posibilidad de controlar computadoras, sillas de ruedas o incluso prótesis en el futuro.

El caso de Marten ha generado atención internacional no solo por el avance tecnológico, sino también por el debate ético en torno a la participación de hospitales públicos en ensayos con empresas privadas como Neuralink, propiedad de Elon Musk.

El neurocirujano Andrés Lozano, responsable del equipo en Toronto, defendió el proyecto al asegurar que el ensayo pasó por rigurosos controles éticos y científicos antes de ser aprobado, y destacó su potencial para mejorar la calidad de vida de pacientes con discapacidades severas.

La familia de Marten considera el implante una oportunidad clave para mantener la comunicación cuando la enfermedad avance y él pierda la capacidad de hablar, una de las principales preocupaciones asociadas a la ELA.

“Si puedes contraatacar un poco y adaptarte, puedes seguir aportando”, expresó el paciente, quien ha sido apodado por algunos medios como el “RoboCop de Vancouver” por su conexión entre mente y máquina.

El Toronto Western Hospital es actualmente la única institución fuera de Estados Unidos que participa en este ensayo clínico, cuyos pacientes serán monitoreados durante al menos un año para evaluar riesgos como infecciones, convulsiones o posibles complicaciones neurológicas.

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