Miami, 3 julio 2026.- La idea de Estados Unidos como “país de inmigrantes” atraviesa una de sus etapas más críticas en vísperas del 250 aniversario de su independencia, en un contexto marcado por las políticas migratorias del presidente Donald Trump, que han provocado una caída histórica en la población inmigrante por primera vez en más de medio siglo, según datos del Pew Research Center.

De acuerdo con el informe, el país habría perdido alrededor de 1,4 millones de inmigrantes en los primeros seis meses del actual mandato, una tendencia que no se registraba desde la década de 1960, cuando el presidente John F. Kennedy popularizó la idea de una nación construida por migrantes.

Diversos activistas y organizaciones sociales describen este momento como una “etapa oscura” para la inmigración en Estados Unidos, en medio de un endurecimiento de las políticas federales, que incluyen restricciones de visados para ciudadanos de decenas de países, entre ellos varias naciones de América Latina como Colombia, Cuba, Nicaragua, Guatemala y Brasil.

El impacto de estas medidas también se refleja en el aumento de las deportaciones y en la ampliación del presupuesto del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), lo que ha generado preocupación entre comunidades migrantes y defensores de derechos humanos.

“Este es un momento muy oscuro en esta historia”, afirmó María Bilbao, coordinadora de campañas del American Friends Service Committee, al advertir sobre el deterioro del trato hacia los migrantes en el país.

El debate también ha alcanzado al ámbito judicial, tras decisiones recientes de la Corte Suprema que han sido interpretadas por organizaciones civiles como una ampliación de las facultades policiales en la identificación de personas, lo que ha generado temor en comunidades latinas.

Los latinos, que representan más de la mitad de la población inmigrante en Estados Unidos, han denunciado un aumento de la discriminación y de la presión institucional, especialmente en estados con alta presencia migrante.

“No queremos que la policía local actúe como agentes de ICE”, expresó Ana María Hernández, de la Coalición de Inmigrantes de Florida, al reclamar el fin de las detenciones basadas en perfiles étnicos o lingüísticos.

Pese al endurecimiento del clima político, expertos y organizaciones recuerdan que la inmigración sigue siendo un pilar clave de la economía estadounidense. Según estudios de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), los latinos aportaron 4,4 billones de dólares a la economía en 2024, consolidándose como uno de los motores económicos del país.

A pocos días del 4 de julio, fecha emblemática para la independencia estadounidense, activistas insisten en que la protección de las comunidades migrantes forma parte esencial de los valores constitucionales del país y de su identidad histórica como nación construida por inmigrantes.

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