Gritos de auxilio y escenas de angustia en Catia La Mar tras el terremoto en Venezuela: “Ayuda, estoy atrapado”

EEUU Y CANADA

Redaccion Hispanic Posthttps://hispanicpost.com
Equipo editorial de Hispanic Post, medio de comunicacion digital dedicado a informar a la comunidad hispana.

Caracas, 25 junio.- La desesperación se ha apoderado de Catia La Mar, en el estado costero de La Guaira, una de las zonas más golpeadas por los terremotos de magnitud 7,5 y 7,2 que sacudieron a Venezuela, dejando edificios colapsados, víctimas atrapadas y una población que clama por rescate urgente.

En el complejo residencial Luisa Cáceres de Arismendi, en Playa Grande, un adolescente de 16 años identificado como Amir permanece atrapado bajo los escombros desde hace más de doce horas. Su voz, débil pero constante, se ha convertido en uno de los símbolos del drama humano que se vive en la zona: “No te vayas, no me dejes”, repite mientras pide auxilio entre restos de concreto.

El joven, que estaba junto a su padre al momento del sismo, asegura que apenas puede moverse y teme quedar con secuelas permanentes. “Cada vez el edificio se pone más pesado”, relató desde su encierro, en una escena que refleja la magnitud del colapso estructural en la región.

Catia La Mar, una localidad turística del litoral central, ha sido señalada por las autoridades como una de las áreas más afectadas del país. La presidenta encargada Delcy Rodríguez declaró la zona como “estado de desastre natural” debido al número de edificios derrumbados y la complejidad de las operaciones de rescate.

Sin embargo, según testimonios recogidos en el lugar, la llegada de equipos especializados sigue siendo limitada. Vecinos denuncian que, horas después del desastre, aún no cuentan con maquinaria pesada ni suficientes rescatistas para remover los escombros, lo que ha obligado a improvisar labores de búsqueda entre civiles.

Entre el polvo, las alarmas de vehículos y el sonido del mar Caribe, se repiten escenas de pánico: familiares llamando a sus seres queridos entre ruinas, vecinos preguntando por desaparecidos y personas atrapadas que responden desde el interior de los edificios colapsados indicando apenas su ubicación.

“Ayuda”, “auxilio” y “estoy aquí” son las palabras que más se escuchan entre los restos de torres residenciales con vista al mar que han quedado parcialmente destruidas. En uno de los puntos de búsqueda, los rescatistas improvisados intentan localizar a una niña de 11 años mientras su madre, entre llantos, da indicaciones sobre su posible paradero.

La situación recuerda a la tragedia de 1999, cuando deslizamientos de tierra devastaron esta misma región, entonces conocida como Vargas. Hoy, helicópteros sobrevuelan el área mientras la población intenta sobrevivir entre la incertidumbre y la falta de recursos.

El balance de víctimas continúa en actualización, mientras los equipos de emergencia trabajan contrarreloj para rescatar a las personas que aún permanecen bajo los escombros.


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