Toronto, 25 junio.- Un nuevo informe del personal de transporte de la ciudad de Toronto advierte de un incremento significativo en el exceso de velocidad en zonas urbanas donde anteriormente operaban cámaras automáticas de control, una medida eliminada por el gobierno provincial de Ontario en 2025.
El documento, calificado como “escalofriante” por la alcaldesa Olivia Chow, señala que el porcentaje de vehículos que circulan al menos 11 km/h por encima del límite de velocidad pasó del 2% al 8,1% tras la retirada de los dispositivos.
El estudio analizó 104 ubicaciones en Toronto donde antes funcionaban radares en zonas de 30, 40 y 50 km/h. Los datos comparan el comportamiento de conducción antes de noviembre de 2025 —cuando el gobierno del primer ministro Doug Ford retiró las cámaras— con mediciones posteriores realizadas hasta la primavera de 2026.
Según el informe, los mayores aumentos se registraron en las zonas escolares de 30 km/h, donde el porcentaje de conductores que exceden el límite aumentó del 1,4% al 7,2%. En vías de 50 km/h, el incremento pasó del 0,5% al 2,9%.
Las cámaras de velocidad habían sido instaladas en Toronto como parte de una estrategia de seguridad vial que incluía más de 150 dispositivos automáticos, especialmente en áreas escolares y zonas de alta densidad peatonal. Su eliminación generó un intenso debate político tras acusaciones del gobierno provincial de que estos sistemas funcionaban como una “recaudación encubierta”.
El informe municipal también advierte de que la sustitución de los radares por infraestructura física —como reductores de velocidad, rotondas o pasos peatonales elevados— podría tardar hasta 13 años y costar decenas de millones de dólares.
En respuesta, la administración provincial ha defendido su decisión argumentando que este tipo de infraestructura es más eficaz para reducir la velocidad de forma permanente, y ha anunciado incluso ajustes en los límites de velocidad en algunas autopistas de Ontario.
Expertos en seguridad vial citados en el informe señalan que el exceso de velocidad está directamente relacionado con la gravedad de los accidentes. Estudios previos indican que un peatón atropellado a 40 km/h tiene alrededor de un 70% de probabilidad de supervivencia, frente a solo un 5% a 60 km/h.
Organizaciones ciudadanas y defensores de la seguridad vial han advertido, por su parte, de que la retirada de controles automáticos puede generar una sensación de impunidad entre conductores y un deterioro general de la seguridad en las calles.








