São Paulo, 29 Mayo.- La economía de Brasil, la mayor de América Latina, registró un crecimiento del 1,1 % en el primer trimestre del año en comparación con los tres meses anteriores, impulsada principalmente por el desempeño del sector agropecuario, según informó este viernes el Gobierno.
El dato refleja una aceleración respecto al cierre del ejercicio anterior, cuando el producto interior bruto (PIB) avanzó solo un 0,3 % en el último trimestre de 2025, de acuerdo con cifras revisadas del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
El motor principal de este crecimiento fue el sector agropecuario, que experimentó un aumento del 2 % trimestral, favorecido por una cosecha récord de soja y mejores condiciones climáticas en el país.
La industria también mostró un comportamiento positivo, con un crecimiento del 1 %, mientras que el sector servicios, que representa cerca de dos tercios de la economía brasileña, avanzó un 0,5 %.
En conjunto, el resultado se situó dentro de las previsiones del mercado, que esperaba una expansión del PIB de entre el 0,9 % y el 1,3 %.
Un entorno económico y geopolítico complejo
El repunte económico se produce en un contexto internacional marcado por la volatilidad de los mercados energéticos, especialmente tras el impacto del conflicto en Oriente Medio, que ha impulsado el precio del petróleo.
Para Brasil, esta situación ha tenido un efecto dual: por un lado, ha encarecido los combustibles en el mercado interno, mientras que por otro ha aumentado los ingresos derivados de las exportaciones de crudo.
A nivel doméstico, la política monetaria sigue siendo un factor clave. La tasa de interés se mantiene en un elevado 14,5 % interanual, pese al inicio de un ciclo de recortes por parte del Banco Central tras meses de estabilidad. Este nivel continúa encareciendo el crédito y es considerado por el Gobierno y el sector empresarial como un freno para la actividad económica.
Perspectivas y escenario político
Aunque el inicio de año ha sido positivo, los analistas anticipan una posible desaceleración del crecimiento durante el resto del ejercicio. Brasil cerró 2025 con una expansión del 2,3 %, tras crecer un 3,4 % en 2024, mientras que el Banco Central proyecta un avance de alrededor del 1,6 % para este año.
El contexto económico coincide además con un año de alta sensibilidad política, en el que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva buscará un cuarto mandato no consecutivo, en una contienda en la que podría enfrentarse al senador Flávio Bolsonaro como principal rival.








