Redacción deportes, 5 abril.- Tadej Pogacar (UAE) reafirmó su condición de favorito al conquistar por tercera vez el Tour de Flandes, disputado entre Amberes y Oudenaarde sobre 278,2 km, con una exhibición en solitario que dejó a sus rivales sin opciones.

El esloveno, de 27 años, logró su tercer Flandes, cuarto monumento consecutivo y duodécimo en total, acercándose cada vez más a los registros del histórico Eddy Merckx. Pogacar decidió la carrera atacando en solitario a 18 kilómetros de meta durante el tercer paso por el Viejo Kwaremont, dejando atrás al neerlandés Mathieu van der Poel, incapaz de seguir su ritmo, y presentándose con autoridad en la meta de Oudenaarde tras 6h20.07 de competición, a una media exigente de 43,9 km/h.

Van der Poel finalizó segundo, a 33 segundos, mientras que Remco Evenepoel (Red Bull), corriendo en casa, ocupó la tercera plaza a 1:10. Por detrás quedaron Wout van Aert y Magnus Cort Pedersen, exhaustos tras intentar seguir el ritmo del líder del UAE.

Escapadas y momentos clave de la carrera
El inicio del monumento fue propicio para la escapada de 13 ciclistas, entre ellos el uruguayo Fagúndez y el mongol Sainbayar, del Burgos Burpellet, que llegaron a tener más de cinco minutos de ventaja en el km 80. Un momento singular se vivió en el km 60, cuando parte del pelotón no respetó un paso a nivel; Pogacar y Evenepoel continuaron, mientras Van der Poel y Van Aert quedaron atrapados.

La verdadera selección llegó en el km 109, con la entrada a los adoquines del Lippenhovestraat, y más tarde en el Viejo Kwaremont, donde Pogacar comenzó a marcar diferencias. El ataque definitivo llegó en el tercer paso por Kwaremont y en el Paterberg, donde impuso un ritmo inalcanzable para Pedersen, Van Aert y Evenepoel, dejando solo a Pogacar y Van der Poel para la lucha por la victoria.

A 18 km de meta, Pogacar lanzó su ataque final, abriendo un hueco decisivo que consolidó hasta la meta, mientras Van der Poel cedía terreno y se resignaba a la segunda plaza. La demostración de fuerza del esloveno confirma su estatus como uno de los mejores ciclistas de la historia y lo coloca en la antesala de la París-Roubaix, la joya pendiente de su palmarés.

El triunfo de Pogacar añade otra página dorada a su carrera y refuerza su dominio en las clásicas monumento, dejando claro que su combinación de potencia, táctica y resistencia sigue siendo insuperable.

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