Minneapolis, 31 Mar.- Casi una década después de la muerte de Prince, su legado vuelve a resonar en Minneapolis junto a Bruce Springsteen, quien inicia su nueva gira en la ciudad que forjó a Prince, en un contexto marcado por el auge de políticas antiinmigración del presidente Donald Trump.
La historia de respeto mutuo entre ambos artistas se remonta a 1984, cuando Prince desbancó a Springsteen del primer puesto de las listas con “Purple Rain” frente a “Born in the U.S.A.”, aunque nunca existió rivalidad, solo admiración. Prince valoraba la capacidad de Springsteen de mantener a su audiencia cautiva durante horas, y Springsteen reconocía el talento y la autenticidad de Prince, llegando a rendirle homenaje tras su muerte con versiones de “Purple Rain”.
Springsteen llega a Minneapolis poco más de dos meses después de estrenar “Streets of Minneapolis”, un himno de protesta anti-Trump y anti-ICE escrito tras la muerte de Renee Nicole Good y Alex Pretti a manos de agentes federales. En un mitin en St. Paul, Springsteen afirmó: “Este invierno pasado, agentes federales trajeron muerte y terror a las calles de Minneapolis. Bueno, eligieron la ciudad equivocada”.
Prince, que falleció en abril de 2016, fue conocido por usar su plataforma para abogar por los derechos de los artistas, el movimiento Black Lives Matter y jóvenes desfavorecidos. Un año antes de morir, lanzó la canción “Baltimore” en protesta por la muerte de Freddie Gray bajo custodia policial, señalando que “el sistema está roto” y llamando a los jóvenes a impulsar el cambio.
Springsteen ha seguido un camino similar de activismo, defendiendo sindicatos, veteranos y comunidades olvidadas. En 2001 interpretó “American Skin (41 shots)” en protesta por la muerte de Amadou Diallo y recientemente permitió que la ACLU utilizara “Born in the U.S.A.” para una campaña sobre ciudadanía y derechos civiles.
Para ambos artistas, la política y la música se entrelazan con un mismo código de autenticidad. L. Londell McMillan, abogado y amigo de Prince, señaló que “Prince también era auténtico y no le importaba lo que dijera nadie. Lo auténtico reconoce a lo auténtico”.
Dos músicos de mundos distintos, pero unidos por la pasión, la autenticidad y la música. Prince ya no está, pero su ciudad sigue en pie y continúa luchando, esta vez con “The Boss” de su lado.








