Washington, 12 Marzo — El aumento de los precios de la gasolina en Estados Unidos provocado por la guerra con Irán está generando un nuevo interés entre los consumidores por los vehículos eléctricos, considerados por muchos conductores como una alternativa más estable frente a las bruscas fluctuaciones del mercado petrolero.
Kevin Ketels, un profesor universitario de 55 años residente en Detroit, asegura que su decisión de comprar un SUV eléctrico el año pasado se ha vuelto ahora aún más acertada. Ketels adquirió un Chevrolet Blazer EV modelo 2026 principalmente por razones ambientales y tecnológicas, pero la actual crisis energética le ha dado un beneficio adicional: no tener que preocuparse por el precio del combustible.
Según explica, aunque el costo de la electricidad puede subir, las variaciones suelen ser mucho menores y más lentas que las de la gasolina, especialmente durante conflictos internacionales que afectan el suministro de petróleo.
Los autos eléctricos sufren menos los shocks del petróleo
Expertos en energía señalan que los conductores de vehículos eléctricos están mucho menos expuestos a las crisis petroleras que los propietarios de autos tradicionales.
Esta semana, el precio promedio nacional de la gasolina regular en Estados Unidos alcanzó 3,57 dólares por galón, frente a 2,94 dólares hace apenas un mes, de acuerdo con datos de la American Automobile Association.
Los analistas destacan que las tarifas de electricidad residencial suelen estar reguladas y fijadas con anticipación, lo que reduce su volatilidad frente a las oscilaciones del petróleo. Por ese motivo, los propietarios de autos eléctricos no sufren directamente los efectos de los aumentos del crudo en los mercados internacionales.
Sin embargo, los especialistas advierten que el precio de la electricidad también puede subir por otras razones, como el crecimiento del consumo energético en centros de datos, el aumento de la demanda eléctrica y los costos del gas natural, una de las fuentes utilizadas para generar electricidad.
El tipo de energía de cada red influye en el costo
El costo real de cargar un vehículo eléctrico depende en gran medida de la mezcla energética de cada región. En Estados Unidos, la electricidad proviene de diferentes fuentes como gas natural, carbón, energía nuclear y energías renovables, lo que determina el precio final que pagan los consumidores.
Debido a que las tarifas residenciales se revisan generalmente una vez al año por los reguladores, la mayoría de los hogares están relativamente protegidos frente a cambios repentinos en el precio del gas natural o del petróleo.
Aun así, los expertos advierten que un conflicto prolongado en los mercados energéticos mundiales podría terminar influyendo en las facturas eléctricas a largo plazo.
Suben las búsquedas de autos eléctricos e híbridos
El encarecimiento del combustible ya está teniendo impacto en el comportamiento de los consumidores.
La plataforma de análisis automotriz Edmunds detectó que el interés en vehículos eléctricos, híbridos e híbridos enchufables aumentó notablemente después del inicio del conflicto con Irán.
Durante la semana que comenzó el 2 de marzo, el 22,4 % de todas las búsquedas de vehículos en su sitio web correspondieron a modelos electrificados, frente al 20,7 % de la semana anterior.
Los analistas señalan que un patrón similar ocurrió en 2022, cuando un fuerte aumento de los precios del combustible provocó un incremento significativo en la consideración de vehículos eléctricos.
¿Realmente ahorrar dinero con un auto eléctrico?
En términos generales, sí. Los expertos aseguran que los propietarios de autos eléctricos pueden ahorrar miles de dólares en combustible a lo largo de la vida útil del vehículo, incluso sin incentivos fiscales.
No obstante, el principal obstáculo sigue siendo el precio inicial más elevado. Según el portal de valoración automotriz Kelley Blue Book, el precio promedio de un vehículo eléctrico nuevo en Estados Unidos alcanzó 55.300 dólares, mientras que el promedio de todos los vehículos nuevos fue de 49.353 dólares.
A pesar de ese costo inicial mayor, muchos especialistas consideran que la electrificación del transporte y el desarrollo de energías limpias podrían mejorar la seguridad energética de Estados Unidos y reducir su dependencia del petróleo extranjero.
Para conductores como Ketels, la lección de la actual crisis energética es clara: invertir en movilidad eléctrica puede convertirse no solo en una decisión ambiental, sino también en una estrategia económica frente a la volatilidad del mercado petrolero.








