LA HABANA, 12 Marzo — Decenas de jóvenes en el Hospital Psiquiátrico de La Habana juraron recientemente dejar de consumir drogas por 24 horas, un símbolo del creciente desafío que enfrenta la isla ante la proliferación de sustancias sintéticas entre su población juvenil.

Hasta principios de esta década, el consumo de drogas era prácticamente desconocido en Cuba. Sin embargo, la crisis económica y la llegada de drogas sintéticas —baratas y difíciles de detectar— ha provocado un aumento preocupante, visible en La Habana y otras ciudades principales, donde no es raro ver a jóvenes desorientados o inconscientes en parques y espacios públicos.

La droga más extendida es el “químico”, cannabinoides sintéticos mezclados con otras sustancias, conocidos también como “papelitos” por su presentación en pequeñas hojas fumables. Su bajo costo —unos 250 pesos cubanos por dosis, equivalente a 50 centavos de dólar— facilita el acceso a los jóvenes. David Morales, de 25 años, quien se recupera en el hospital tras procesos de rehabilitación, explicó que su consumo es “muy fácil, barato y está en todos los lugares”.

El aumento del consumo fue detectado por el Ministerio de Salud de Cuba y otras dependencias estatales, que en julio pasado crearon un Observatorio de Drogas para reforzar el combate al narcotráfico. La doctora Tania Adriana Peón Valdés, jefa de Salud Mental y Adicciones de la Dirección General de Salud de La Habana, confirmó que el número de personas que buscan ayuda ha crecido significativamente: de 467 en 2024 a 886 en 2025.

Aunque Cuba mantiene políticas de tolerancia cero con el narcotráfico y las drogas, el país no está exento de su consumo. Se han detectado decomisos de cocaína, contrabando en mercancías importadas y plantaciones domésticas de marihuana. Según el coronel Juan Carlos Poey Guerra, del Ministerio del Interior, el problema actual está relacionado principalmente con los cannabinoides sintéticos provenientes de Estados Unidos, con 46 nuevas fórmulas detectadas el último año.

El Estado cubano ha reforzado la atención a los consumidores a través de consultorios de familia y derivaciones a internaciones prolongadas cuando la situación lo requiere. En el Hospital Psiquiátrico de La Habana, los jóvenes permanecen hasta 90 días para desintoxicarse y rehabilitarse, participando activamente en las tareas del pabellón y actividades de recreación.

La fe y la comunidad también han asumido un papel clave en la lucha contra el consumo. La iglesia bautista Alcance Victoria Cuba ofrece apoyo y terapias a los jóvenes y sus familias, aportando un componente espiritual y de esperanza a la rehabilitación. El pastor Abel Pérez Hernández afirmó que “el problema ha crecido tan rápido y en tan poco tiempo que, en cierta medida, ha rebasado las capacidades del país de enfrentar la problemática”.

El aumento del consumo de drogas sintéticas en Cuba refleja un desafío social y sanitario que se intensifica con rapidez, impactando a familias, jóvenes y comunidades en toda la isla, y obligando al Estado a combinar estrategias médicas, educativas y de apoyo comunitario para enfrentarlo.

Publicidad