OTTAWA, 25 FEB.— Cuando Lena Diab fue nombrada ministra de Inmigración en mayo de 2025, las expectativas eran altas. Hija de inmigrantes, trilingüe y con experiencia en el gabinete de Nueva Escocia, su perfil fue recibido como una señal positiva por diversas comunidades. Sin embargo, a casi un año de su designación, organizaciones y parlamentarios cuestionan su desempeño y falta de presencia.
Stephan Reichhold, director de la Mesa de Concertación de Organismos al Servicio de las Personas Refugiadas e Inmigrantes en Quebec, asegura que no ha logrado reunirse con la ministra pese a múltiples solicitudes. “He visto pasar a 14 ministros de Inmigración, y esto es realmente sorprendente. Está completamente ausente”, afirmó.
Otras cinco organizaciones consultadas también criticaron la escasa disponibilidad de Diab. El Congreso Canadiense Ucraniano indicó que solo pudo reunirse con ella una vez por videoconferencia y que no ha conseguido un encuentro presencial para abordar una vía hacia la residencia permanente de ucranianos desplazados por la guerra.
Las comparaciones con su antecesor, Marc Miller, son frecuentes. Según actores del sector, Miller mantenía un contacto más constante, incluso en momentos de ajustes a las metas migratorias.
Cuestionamientos en el Parlamento
Las críticas también se han hecho sentir en comités parlamentarios. En octubre, durante una sesión ante diputados del Bloc Québécois, Diab tuvo dificultades para responder preguntas sobre los tiempos de procesamiento de solicitudes de asilo y delegó respuestas en funcionarios.
Semanas después, la diputada conservadora Michelle Rempel Garner la calificó como “una muy mala ministra” durante un intercambio sobre la extensión de visas para residentes temporales. El episodio se viralizó en redes sociales.
El diputado bloquista Alexis Brunelle-Duceppe afirmó que la ministra “no domina bien su expediente”, mientras que la diputada del NDP Jenny Kwan sostuvo que tanto Diab como el primer ministro comparten responsabilidad en la gestión migratoria.
Descontento en filas liberales
Las críticas no provienen únicamente de la oposición. Varios diputados liberales, bajo anonimato, expresaron preocupación por el desempeño de la ministra y señalaron dificultades para obtener respuestas claras sobre casos de inmigración en sus circunscripciones.
Desde la oficina del primer ministro Mark Carney, se defendió la gestión de Diab y se destacaron medidas recientes para reducir el número de residentes temporales, solicitudes de asilo y estudiantes extranjeros, así como para aumentar la proporción de migrantes económicos.
El gobierno redujo la meta de residentes temporales a 385.000 en 2026, frente a 673.000 en 2025, en un intento por ordenar el sistema migratorio.
Mientras persisten las críticas, algunos legisladores liberales consideran que la cartera de Inmigración es particularmente compleja y que Diab enfrenta el desafío de aplicar recortes que marcan un giro respecto a políticas anteriores.
El debate sobre su liderazgo se produce en un contexto de alta sensibilidad pública en torno a la inmigración, uno de los temas más relevantes en la agenda política canadiense actual.








