Kiev, 24 feb.— Al conmemorarse el cuarto aniversario de la invasión rusa, el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, aseguró este martes que Rusia no ha logrado doblegar a su país ni cumplir los objetivos estratégicos que se planteó al inicio del conflicto.
“Al mirar atrás al inicio de la invasión y reflexionar sobre el día de hoy, tenemos todo el derecho a decir: hemos defendido nuestra independencia, no hemos perdido nuestra condición de Estado”, expresó Zelenskyy en redes sociales. El mandatario añadió que su homólogo ruso, Vladimir Putin, “no ha logrado sus objetivos” y que Moscú “no ha quebrado a los ucranianos; no ha ganado esta guerra”.
Cuatro años de resistencia
Desde el inicio de la ofensiva rusa, Ucrania ha enfrentado a un ejército más numeroso y mejor equipado. Sin embargo, según datos del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Washington, Rusia capturó apenas el 0,79 % del territorio ucraniano en el último año de combates. Actualmente, Moscú controla cerca del 20 % del país, principalmente en el este y el sur.
La guerra ha dejado decenas de miles de muertos y heridos, millones de desplazados y una devastación generalizada de infraestructuras civiles. Ataques aéreos y bombardeos han dañado gravemente el sistema energético, dejando a amplias zonas sin electricidad ni agua corriente durante largos periodos.
En la plaza central de Kiev, un memorial improvisado con miles de pequeñas banderas y retratos recuerda a los soldados caídos. Allí, Zelenskyy reiteró la resiliencia nacional y llamó a mantener el apoyo internacional.
Diplomacia estancada
A pesar de los esfuerzos diplomáticos encabezados por Estados Unidos, el conflicto —considerado el mayor en Europa desde la Segunda Guerra Mundial— sigue sin una solución a la vista. Las negociaciones permanecen bloqueadas en torno al futuro del Donbás, región industrial del este de Ucrania ocupada en gran parte por fuerzas rusas, y sobre las garantías de seguridad que Kiev exige para prevenir futuras agresiones.
Zelenskyy indicó que espera una nueva ronda de conversaciones mediadas por Washington en los próximos diez días. También invitó al presidente estadounidense, Donald Trump, a visitar Ucrania para “entender de verdad de qué trata realmente esta guerra”. Trump, que en el pasado prometió poner fin al conflicto rápidamente, ha alternado críticas y gestos hacia ambas partes en el último año.
Por su parte, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que la invasión continuará hasta alcanzar los objetivos de Moscú, entre ellos impedir que Ucrania se integre en la OTAN, reducir su capacidad militar y consolidar el control sobre amplias zonas del territorio ocupado.
Europa refuerza su respaldo
Más de una docena de altos funcionarios europeos viajaron a Kiev para conmemorar el aniversario y mostrar apoyo político. Entre ellos estuvieron el presidente del Consejo Europeo, António Costa; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, además de varios primeros ministros y ministros de Exteriores.
El canciller alemán, Friedrich Merz, escribió que la guerra “ha vuelto a Europa” y subrayó que el destino de Ucrania está ligado al del continente.
El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó la guerra como “un triple fracaso para Rusia: militar, económico y estratégico”, argumentando que el conflicto ha fortalecido a la OTAN y ha cohesionado a los países europeos.
Sin embargo, la unidad europea no ha estado exenta de tensiones, ya que países como Hungría y Eslovaquia han mostrado reservas frente a algunos paquetes de ayuda.
Apoyos y desgaste
Mientras los miembros de la OTAN han proporcionado armamento y asistencia financiera a Kiev, Rusia ha recibido apoyo externo. Corea del Norte ha enviado tropas y municiones, Irán ha aportado tecnología de drones y, según funcionarios estadounidenses, China ha suministrado componentes industriales clave.
De acuerdo con el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el número total de soldados muertos, heridos o desaparecidos en ambos bandos podría acercarse a los dos millones para la primavera, lo que convertiría este conflicto en uno de los más sangrientos desde 1945.
El ministro británico de las Fuerzas Armadas, Al Carns, afirmó que la guerra ha sido “el conflicto más definitorio” de las últimas décadas y ha supuesto una revolución en asuntos militares, especialmente por el uso masivo de drones, responsables de la mayoría de las bajas en el frente.
Un costo colosal
Más allá del campo de batalla, el impacto económico es enorme. Según estimaciones del Banco Mundial, la Comisión Europea, Naciones Unidas y el gobierno ucraniano, el costo de reconstrucción podría ascender a casi 588.000 millones de dólares en la próxima década, casi tres veces el PIB nominal estimado de Ucrania el año pasado.
Cuatro años después del inicio de la invasión, el conflicto continúa redefiniendo el equilibrio de poder en Europa y mantiene en vilo la estabilidad regional, mientras Ucrania insiste en que su resistencia sigue intacta y que el desenlace dependerá tanto del frente militar como de las decisiones tomadas en capitales extranjeras.








