WASHINGTON, 22 de febrero de 2026 — La Transportation Security Administration (TSA) confirmó que el programa TSA PreCheck continúa funcionando sin cambios inmediatos para los viajeros, aunque advirtió que evaluará aeropuerto por aeropuerto en función de la disponibilidad de personal.
La aclaración se produjo horas después de que el Department of Homeland Security (DHS) anunciara la suspensión temporal del programa Global Entry a partir de las 6:00 a.m. del domingo, como consecuencia directa del cierre parcial del gobierno federal derivado del estancamiento presupuestario en el Congreso.
Según informó la agencia, el servicio de escolta de cortesía para miembros del Congreso también fue suspendido para redirigir recursos humanos hacia los puntos de control. “Los escoltas de cortesía, como los destinados a los miembros del Congreso, han sido suspendidos para permitir que los oficiales se concentren en la misión de proteger los cielos de América”, publicó la TSA en sus redes sociales.
Inicialmente, la suspensión también incluyó el programa PreCheck, pero posteriormente fue restablecido en aeropuertos clave del área de Washington D.C., como el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan Washington National Airport y el Aeropuerto Internacional Washington Dulles International Airport, tras una revisión interna de recursos.
De esta manera, Global Entry permanece suspendido a nivel nacional, afectando a millones de viajeros frecuentes que utilizaban los quioscos automáticos para agilizar el control migratorio al ingresar a Estados Unidos.
La secretaria del DHS, Kristi Noem, defendió la medida en declaraciones a CNN, asegurando que la prioridad es asignar recursos “al público viajero en general” en un contexto donde miles de empleados federales trabajan sin salario debido al cierre gubernamental.
Según datos oficiales, más de 20 millones de personas están inscritas en PreCheck y más de 12 millones en Global Entry. La membresía de PreCheck cuesta entre USD 76,75 y USD 85 por cinco años, mientras que Global Entry tiene un costo de USD 120 por el mismo período.
La U.S. Travel Association expresó su preocupación por el impacto en la experiencia de los pasajeros, mientras que Airlines for America calificó la suspensión como una “maniobra política” en medio de la disputa presupuestaria entre demócratas y republicanos.
El cierre parcial afecta directamente al DHS y mantiene a más de 63.000 empleados de la TSA trabajando sin recibir salario, lo que genera incertidumbre operativa y posibles demoras en controles migratorios y de seguridad. A diferencia de cierres anteriores, cuando los servicios continuaron con retrasos pero sin suspensiones formales, la paralización de Global Entry marca un precedente en la gestión de programas de viaje acelerado.
Las autoridades reiteraron que revisarán la operatividad de PreCheck en cada aeropuerto y que cualquier modificación será comunicada oportunamente. Entretanto, los viajeros internacionales podrían enfrentar mayores tiempos de espera en los puntos de entrada a Estados Unidos, en medio de una confrontación legislativa que continúa sin resolución.








