MILÁN, 22 de febrero de 2026 — Estados Unidos volvió a lo más alto del hockey olímpico masculino tras 46 años de espera al imponerse 2-1 a Canadá en tiempo extra en la final de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026. El gol decisivo de Jack Hughes en el 3 contra 3 desató la celebración y selló el tercer título olímpico masculino del país, el primero desde el histórico “Milagro sobre hielo” de 1980 en Lake Placid.
Esta vez no hubo sorpresa épica ni equipo improvisado. La selección estadounidense se presentó como una auténtica potencia, invicta durante todo el torneo y respaldada por el extraordinario rendimiento del portero Connor Hellebuyck, quien detuvo 41 de 42 disparos en la final y fue, sin discusión, el jugador más determinante sobre el hielo.
El tanto definitivo llegó a los 1:41 del tiempo extra tras un contraataque iniciado por Zach Werenski. Hughes definió con frialdad ante una Canadá que observó incrédula desde el banquillo. El encuentro, intenso y físico de principio a fin, confirmó la nueva jerarquía estadounidense en el panorama internacional.
Estados Unidos había tomado ventaja temprano con un gol de Matt Boldy a los seis minutos del primer periodo. Canadá respondió cerca del cierre del segundo acto con un tanto de Cale Makar. A partir de allí, el partido se convirtió en un asedio constante al arco defendido por Hellebuyck, quien firmó la atajada del torneo al desviar con el palo un disparo de Devon Toews en el tercer periodo y luego frustrar un mano a mano de Macklin Celebrini.
El triunfo tiene un significado especial al haberse conseguido frente a Canadá, dominador del hockey internacional durante los últimos 16 años y campeón olímpico en 2010 y 2014. Además, los canadienses llegaban con sed de revancha tras imponerse a Estados Unidos en el 4 Nations Face-Off del año pasado.
La plantilla estadounidense, nutrida casi en su totalidad por jugadores formados en el Programa de Desarrollo del Equipo Nacional de USA Hockey y con amplia presencia de figuras de la NHL, demostró cohesión y profundidad. El capitán Auston Matthews lideró a un grupo que incluyó a Brady y Matthew Tkachuk, Jack Eichel y los hermanos Hughes, consolidando una generación que llevaba años madurando en torneos juveniles y mundiales.
El campeonato también silenció las críticas hacia el gerente general Bill Guerin y el entrenador Mike Sullivan por apostar por una mezcla de experiencia y roles específicos, incluso dejando fuera a varios de los máximos goleadores estadounidenses de la temporada en la NHL.
Canadá, que no contó con su capitán lesionado Sidney Crosby, volvió a quedarse a las puertas del oro. Connor McDavid, ampliamente considerado el mejor jugador del mundo, sufrió otra amarga derrota en una final decisiva.
En una noche cargada de simbolismo y emoción —con homenaje incluido a Johnny Gaudreau y su familia presente en el estadio—, Estados Unidos no necesitó milagros. Solo necesitó talento, carácter y 46 años de espera para recuperar la corona olímpica del hockey masculino.








