CARACAS, 19 FEB. — El general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, sostuvo este miércoles una serie de reuniones en Caracas con la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, con el objetivo de avanzar en una agenda de cooperación bilateral, casi siete semanas después de la incursión estadounidense que depuso y capturó al exmandatario Nicolás Maduro.
Donovan estuvo acompañado por Laura Dogu, principal diplomática estadounidense en Venezuela, y por el subsecretario adjunto de Guerra para Asuntos de Seguridad del Hemisferio Occidental, Joseph M. Humire. Según informó la Oficina Externa de Estados Unidos para Venezuela en la red social X, las delegaciones sostuvieron “reuniones productivas” con Rodríguez y otros altos funcionarios del Ejecutivo venezolano.
Seguridad y plan de estabilización
De acuerdo con el comunicado oficial estadounidense, durante los encuentros se reiteró el compromiso de Washington con “una Venezuela libre, segura y próspera”, en beneficio tanto del pueblo venezolano como de Estados Unidos y del hemisferio occidental.
Las conversaciones se centraron en el entorno de seguridad interna y regional, así como en los pasos necesarios para implementar el plan de tres fases anunciado por el presidente Donald Trump, que contempla la estabilización institucional de Venezuela, la cooperación en seguridad y la recuperación económica progresiva.
El componente de seguridad ocupó un lugar destacado en la agenda. Ambas partes abordaron mecanismos de coordinación para combatir el tráfico de sustancias ilícitas, el terrorismo y los flujos migratorios irregulares en la región. Estos temas han sido considerados prioritarios por Washington, especialmente tras los años de tensiones diplomáticas y acusaciones cruzadas.
Reuniones con la cúpula militar y política
Además de Rodríguez, Donovan se reunió con el ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, y con el ministro de Interior, Diosdado Cabello, encuentros que fueron confirmados por el ministro de Comunicación e Información, Miguel Ángel Pérez Pirela.
Según Pérez Pirela, ambas naciones acordaron trabajar en el diseño de una hoja de ruta de cooperación bilateral orientada a fortalecer la seguridad regional y establecer canales formales de coordinación. “El encuentro ratifica que debe ser el camino diplomático el mecanismo para resolver divergencias y abordar temas de interés binacional y regional”, señaló el funcionario.
Contexto tras la captura de Maduro
La visita de la delegación estadounidense se produce tras la operación del 3 de enero en la que fuerzas estadounidenses depusieron y capturaron a Maduro. Posteriormente, el exmandatario fue trasladado a Nueva York y el 5 de enero compareció ante un tribunal federal para enfrentar cargos de narcoterrorismo presentados por el gobierno de Trump, declarándose no culpable.
Aunque Rodríguez ha criticado públicamente la captura de Maduro, desde que asumió la jefatura encargada del Ejecutivo ha promovido la reanudación de relaciones diplomáticas, energéticas y comerciales con Washington. Este giro pragmático apunta a estabilizar el país y recuperar canales de cooperación interrumpidos durante años.
Caracas y Washington rompieron relaciones diplomáticas en febrero de 2019, cuando Maduro ordenó el cierre de la embajada estadounidense después de que Trump, durante su primer mandato, reconociera al entonces presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela.
Un posible deshielo diplomático
La visita de alto nivel del jefe del Comando Sur y de la principal diplomática estadounidense en Caracas marca un hito en el proceso de normalización de relaciones, tras siete años de ruptura formal. Analistas consideran que la cooperación en seguridad podría servir como punto de partida para ampliar gradualmente la agenda hacia áreas económicas y energéticas, en un país con vastas reservas petroleras y necesidades urgentes de inversión.
Aunque persisten profundas diferencias políticas, el encuentro refleja un intento de ambas partes por transitar hacia un esquema de diálogo estructurado. El énfasis en la “seguridad compartida” y la estabilización institucional sugiere que Washington busca consolidar un nuevo equilibrio regional, mientras Caracas intenta reinsertarse en el sistema diplomático hemisférico tras un período prolongado de aislamiento.








