BUENOS AIRES, 18 FEB — El presidente argentino, Javier Milei, viajará este miércoles a Estados Unidos para participar en el primero de una serie de encuentros con su par estadounidense, Donald Trump, en un contexto de creciente competencia estratégica entre Washington y Beijing por la influencia en América Latina.
El mandatario argentino integrará el jueves en Washington el lanzamiento del denominado “Consejo de Paz”, una iniciativa impulsada por Trump con el objetivo de articular posiciones frente a conflictos internacionales, incluyendo la guerra en Medio Oriente. En representación de América Latina, únicamente Argentina y Paraguay fueron convocados a esta instancia, lo que refuerza el posicionamiento de Milei como uno de los aliados más cercanos de la Casa Blanca en la región.
Además, el 7 de marzo, Milei participará en una cumbre en Miami junto a otros presidentes y dirigentes alineados con la agenda estadounidense. Con estas reuniones, el jefe de Estado argentino sumará siete encuentros personales con Trump desde su llegada al poder, igualando la cantidad de reuniones mantenidas por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, uno de los aliados más firmes de Washington en el escenario internacional.
El mandatario libertario alcanzará también los 15 viajes oficiales a Estados Unidos, convirtiéndose en el presidente argentino con mayor cantidad de visitas a ese país durante su mandato. Este dato refleja el fuerte alineamiento político y estratégico de la actual administración con Washington, en contraste con la realidad económica: China continúa siendo el principal socio comercial de Argentina.
China, socio clave pese al discurso ideológico
Milei ha manifestado reiteradamente su postura anticomunista, calificando al comunismo como “una enfermedad del alma” y expresando abiertamente su preferencia por Estados Unidos como aliado prioritario. Sin embargo, los números del comercio exterior muestran una dependencia significativa de la economía argentina respecto al mercado chino.
Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), China lidera el intercambio comercial bilateral. Las exportaciones argentinas hacia el gigante asiático crecieron de forma sostenida, impulsadas principalmente por productos como soja, carne bovina y carbonato de litio. En paralelo, las importaciones desde China —que incluyen bienes industriales, tecnología y maquinaria— superan ampliamente el volumen exportado, configurando un déficit comercial estructural.
Brasil ocupa el segundo lugar entre los socios comerciales de Argentina, mientras que Estados Unidos se posiciona en tercer lugar. No obstante, Washington ha incrementado su presencia económica y política mediante acuerdos comerciales y respaldo financiero.
En los últimos meses, ambos países firmaron un acuerdo que eliminó cientos de aranceles recíprocos, facilitando el comercio bilateral. Asimismo, la administración estadounidense otorgó un respaldo financiero por 20.000 millones de dólares, considerado clave para estabilizar el frente cambiario argentino y fortalecer la posición del gobierno en un año electoral.
La disputa estratégica en sectores clave
La tensión geopolítica se refleja con especial intensidad en sectores estratégicos. China mantiene una fuerte presencia en el litio argentino, particularmente en el norte del país, a través de compañías como Ganfeng Lithium, que lideran proyectos de extracción en el denominado “triángulo del litio”. Este mineral es fundamental para la fabricación de baterías y vehículos eléctricos, un mercado de creciente valor global.
En paralelo, Argentina recibió recientemente el primer envío de automóviles eléctricos provenientes de China, lo que evidencia la expansión comercial asiática en la industria automotriz local. Esta dinámica ha generado tensiones en sectores industriales nacionales, que enfrentan mayores niveles de competencia externa.
Un ejemplo reciente fue el cierre de la histórica empresa de neumáticos Fate, que cesó sus operaciones tras ocho décadas de actividad, afectada por el aumento de importaciones y la presión competitiva internacional. Más de 900 trabajadores quedaron desvinculados en un contexto de reestructuración industrial y apertura comercial.
China también ha financiado infraestructura energética en el país, incluyendo represas hidroeléctricas y parques solares. Además, en la provincia de Neuquén opera una estación espacial instalada tras un acuerdo bilateral firmado en 2014, la primera base de este tipo que el país asiático estableció fuera de su territorio.
Un delicado equilibrio diplomático
Analistas internacionales advierten que, aunque Trump podría presionar para que Argentina reduzca su dependencia económica de China, un corte abrupto de relaciones comerciales generaría un impacto severo en la balanza comercial y en sectores productivos clave.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó recientemente que Milei está comprometido con reducir la influencia china en Argentina y calificó al país como un “referente en América Latina”. Sin embargo, expertos señalan que cualquier reorientación estratégica deberá considerar la magnitud del mercado chino para las exportaciones energéticas, agrícolas y mineras argentinas.
En enero, Milei dejó en claro que prioriza su “alianza geopolítica” con Washington, pero aseguró que no romperá los vínculos comerciales con Beijing. Esa postura evidencia el complejo equilibrio entre afinidad ideológica y pragmatismo económico que atraviesa la política exterior argentina.
La visita a Washington, en este contexto, no solo consolida el vínculo político entre Milei y Trump, sino que también coloca a Argentina en el centro de la disputa estratégica entre las dos principales potencias mundiales, en un momento de redefinición del mapa geopolítico en América Latina.








