CALGARY, 20 de enero.— Canadá podría estar entrando en una nueva etapa de incertidumbre en materia de seguridad y defensa, ante la posibilidad de que Estados Unidos deje de ser un socio plenamente confiable, según advierten expertos en geopolítica y defensa global. Las declaraciones y mensajes recientes del presidente estadounidense, Donald Trump, han encendido las alarmas entre analistas canadienses y aliados de la OTAN.
El politólogo Robert Huebert, de la Universidad de Calgary, calificó como inquietante el mensaje de texto enviado por Trump al primer ministro de Noruega, en el que el mandatario aseguró que ya no se siente obligado a pensar únicamente en la paz tras no haber recibido el Premio Nobel de la Paz. Para Huebert, el tono del mensaje “se asemeja más a lo que diría un rey loco ficticio que al líder de la principal potencia militar del mundo”.
Huebert subrayó que la mejor forma de preservar la seguridad del Ártico frente a las crecientes amenazas de China y Rusia pasa por una presencia fuerte y cohesionada de la OTAN. Sin embargo, advirtió que las reiteradas exigencias de Trump de tomar el control de Groenlandia ponen en serio riesgo el futuro de la alianza militar y erosionan la confianza entre sus miembros.
En la misma línea, Wesley Wark, investigador del Centro para la Innovación en Gobernanza Internacional, sostuvo que el mensaje de Trump envía una señal preocupante: la OTAN estaría entrando en una era de lo impensable, en la que un país miembro llega a amenazar o considerar el uso de la fuerza contra otro aliado.
Según Wark, este tipo de declaraciones no solo debilitan la credibilidad de Estados Unidos como garante de la seguridad colectiva, sino que obligan a países como Canadá a replantear sus estrategias de defensa, diversificar alianzas y reforzar su autonomía estratégica en un contexto internacional cada vez más volátil.
Las advertencias de los expertos se producen en un momento en que el Ártico se ha convertido en un escenario clave de disputa geopolítica, con un creciente interés militar y económico por parte de potencias globales. Para Canadá, concluyen los analistas, la estabilidad regional dependerá cada vez más de una OTAN cohesionada y de la capacidad de anticiparse a un escenario en el que Washington ya no actúe como socio predecible.





