TORONTO, 19 de enero.— El primer ministro de Ontario, Doug Ford, volvió a cargar contra el acuerdo entre Canadá y China impulsado por el primer ministro federal Mark Carney, al advertir que dicho pacto pone en riesgo miles de empleos y la industria automotriz de Ontario, además de descartar de forma tajante cualquier instalación china en territorio canadiense. “No habrá ninguna fábrica china aquí”, sentenció.
El acuerdo alcanzado entre Ottawa y Pekín contempla la entrada de 49.000 vehículos eléctricos chinos al año en el mercado canadiense, con aranceles del 6,1 %, una medida que, según Ford, podría resultar devastadora para el sector automotor provincial. El dirigente conservador calificó el pacto de “terrible” y alertó de que amenaza directamente a una industria que emplea a miles de trabajadores en Ontario.
Ford rechazó además las declaraciones de Carney, quien sostuvo que el acuerdo podría derivar en alianzas entre empresas canadienses y chinas para generar empleo local. A su juicio, esas afirmaciones carecen de fundamento, ya que China necesitaría producir al menos 200.000 vehículos al año en Canadá para que una planta de ensamblaje fuese rentable.
El primer ministro provincial añadió que, en ese escenario, entre el 80 % y el 90 % de la producción se exportaría a Estados Unidos, algo que considera inviable. “El presidente Donald Trump no aceptará vehículos chinos ensamblados en Canadá”, afirmó, subrayando que Washington bloquearía ese tipo de importaciones.
Ford también denunció que la industria automotriz china, fuertemente subvencionada por el Estado y con salarios de alrededor de 6 dólares la hora, constituye una competencia desleal para los fabricantes de Ontario, además de representar —según dijo— una amenaza para la seguridad nacional.
Mientras el gobierno federal defiende que los consumidores canadienses se beneficiarán de vehículos eléctricos más baratos procedentes de China, Ford insiste en que el costo real será la pérdida de empleos en Canadá y un mayor debilitamiento del sector industrial. A su vez, advirtió que el pacto con Pekín podría complicar las negociaciones con Estados Unidos para la renovación del tratado de libre comercio de América del Norte.
En el plano político, Doug Ford lamentó la falta de comunicación con Mark Carney, asegurando que no fue informado previamente de la firma del acuerdo y que desde entonces no ha recibido ninguna llamada ni mensaje. “Pensé que nuestra relación era lo suficientemente buena como para que me enviara un pequeño mensaje”, afirmó, recalcando que “la comunicación es esencial en una verdadera colaboración”.
Pese a las tensiones, Ford aseguró que espera seguir trabajando con el primer ministro Carney en el futuro, aunque reiteró su firme oposición a cualquier iniciativa que, a su juicio, perjudique a la economía y los trabajadores de Ontario.





