Toronto, 19 ene.- La prioridad otorgada a los inmigrantes francófonos fuera de Quebec está generando frustración entre muchos candidatos del programa Express Entry, especialmente en un contexto donde Canadá recibe menos residentes permanentes que años anteriores.
Candidatos como Bruno Silva, inmigrante brasileño en Toronto, incluso se han decidido a aprender francés para aumentar sus probabilidades de ser seleccionados en los distintos sorteos. Silva comenta que, aunque tiene habilidades valiosas, la falta del idioma es un obstáculo: “A veces es frustrante, porque tengo mucho que ofrecer, excepto el francés”.
Según datos de Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC), en 2025 casi 114.000 candidatos fueron invitados a solicitar residencia permanente bajo Express Entry, de los cuales el 42 % pertenecían a la corriente francófona, cifra que se ha más que cuadruplicado en comparación con años anteriores, cuando era inferior al 10 %.
Para algunos beneficiados, como Hawa Moudy, originaria de Francia, el dominio del francés facilitó su residencia permanente, ya que fue invitada a la categoría francófona y recibió su estatus en solo tres meses. Antoine Mensah y su pareja, también ciudadanos franceses, tardaron menos de tres semanas en recibir la invitación.
El abogado de inmigración Stéphane Duval explica que la medida responde a la intención de Ottawa de compensar el declive demográfico de los francófonos fuera de Quebec, cuya proporción ha caído del 6 % en los años 70 a menos del 4 % actualmente. Sin embargo, este enfoque ha provocado críticas, pues algunos consideran que las puntuaciones de los candidatos francófonos suelen ser inferiores a las de otras categorías, mientras que los solicitantes no francófonos deben esperar mucho más tiempo para ser seleccionados.
La presidenta de la Federación de Comunidades Francófonas y Académicas de Canadá (FCFA), Liane Roy, subraya la necesidad de atraer inmigrantes francófonos altamente calificados para equilibrar las necesidades de las comunidades, mientras que Anne Michèle Meggs, exdirectora de planificación de Inmigración en Quebec, advierte que la exigencia del francés funciona más como un filtro de eliminación que un criterio de selección, reduciendo automáticamente el grupo de candidatos.
Bruno Silva confiesa que su decisión de aprender francés era inicialmente para agilizar su proceso migratorio, pero ahora considera que también le será útil para su carrera profesional como reclutador y especialista en recursos humanos, y espera aprobar su examen en marzo para obtener la residencia permanente en Canadá.





