Washington, 18 ene.- Estados Unidos anunció este jueves la aprobación de un acuerdo valorado en 1.500 millones de dólares para la ampliación y modernización de una base naval en Perú, una decisión que se produce en un contexto de creciente competencia geopolítica con China en América Latina, donde Pekín ha financiado de forma paralela un megapuerto comercial en el país andino.
El Departamento de Estado informó que el Gobierno peruano solicitó formalmente la compra de equipos militares, tecnología y servicios especializados destinados a la modernización de la base naval del Callao, la principal instalación de la Marina de Guerra del Perú, ubicada estratégicamente cerca del aeropuerto internacional de Lima y del principal eje portuario del país.
Según el comunicado oficial, el proyecto contempla el despliegue temporal de hasta 20 funcionarios estadounidenses, tanto del Gobierno como del sector privado, quienes permanecerán en Perú por un periodo que podría extenderse hasta 10 años, con el objetivo de supervisar la implementación técnica, operativa y logística de la ampliación.
Washington subrayó que la operación se enmarca dentro de los mecanismos habituales de cooperación en defensa y que la venta de material y servicios militares “mejorará la seguridad de un socio clave que actúa como una fuerza de estabilidad política, paz y progreso económico en Sudamérica”. La Administración estadounidense destacó además la relación histórica en materia de seguridad con Perú, país donde el Congreso ha autorizado en distintas ocasiones la presencia de tropas estadounidenses para ejercicios conjuntos, asistencia técnica y operaciones de cooperación.
El anuncio se produce en un escenario regional marcado por el creciente peso de China en infraestructuras estratégicas latinoamericanas. En 2024, el presidente chino Xi Jinping inauguró en Perú un puerto comercial valorado en 3.500 millones de dólares, el primero de estas características financiado por Pekín en América Latina. A diferencia de la ampliación de la base naval, cuyo financiamiento corre a cargo del Estado peruano, el proyecto portuario fue financiado directamente por China, lo que generó inquietud en Washington por su posible impacto estratégico y comercial.
La Administración del presidente Donald Trump ha reiterado su intención de limitar la influencia de potencias extrahemisféricas en América Latina, una región que considera parte de la esfera estratégica de Estados Unidos. En ese contexto, el acuerdo con Perú es interpretado por analistas como un movimiento para reforzar la presencia estadounidense en un país clave del Pacífico sudamericano y contrarrestar el avance chino en infraestructuras críticas.
Paralelamente, el propio puerto comercial del Callao anunció en 2024 un acuerdo adicional de 400 millones de dólares con una empresa de Emiratos Árabes Unidos, destinado a incrementar su capacidad operativa en un 80 %, lo que consolida al enclave como uno de los principales nodos logísticos de la región.
La combinación de inversiones estadounidenses, chinas y de otros actores internacionales en Perú refleja el creciente valor estratégico del país en las rutas comerciales del Pacífico y en el equilibrio de poder en América Latina, un escenario en el que Lima se ha convertido en un punto clave de interés para las grandes potencias.








