CRANS-MONTANA, Suiza, 1 enero.- Al menos 40 personas murieron y otras 115 resultaron heridas, la mayoría de ellas de gravedad, tras un incendio devastador que arrasó la celebración de Año Nuevo en el abarrotado bar Le Constellation, ubicado en el exclusivo centro turístico alpino de Crans-Montana, informaron este jueves las autoridades policiales del cantón de Valais. El siniestro se produjo menos de dos horas después de la medianoche, convirtiendo una noche de fiesta en una de las peores tragedias de la historia reciente de Suiza, país que ha decretado cinco días de luto nacional.
El comandante de la policía cantonal, Frédéric Gisler, señaló en conferencia de prensa que el número exacto de fallecidos aún no ha sido confirmado y que la prioridad absoluta es la identificación de las víctimas y la notificación a sus familias, un proceso que podría tardar varios días. “La comunidad está devastada”, afirmó.
Entre los heridos se encuentran al menos 13 ciudadanos italianos, mientras que seis italianos permanecen desaparecidos, confirmó el embajador de Italia en Suiza, Gian Lorenzo Cornado, a la televisión estatal RAI. El ministro de Relaciones Exteriores italiano, Antonio Tajani, anunció que viajará al lugar debido a la magnitud del impacto sobre ciudadanos de su país, mientras que tres heridos graves fueron trasladados desde el hospital de Sion al hospital Niguarda de Milán.
La fiscal general del cantón, Beatrice Pilloud, explicó que aún es demasiado pronto para determinar la causa del incendio, ya que los peritos no han podido ingresar al local por razones de seguridad. Subrayó que no existen indicios de un ataque y que no hay sospechosos detenidos, aunque se ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias del siniestro, incluida la capacidad máxima del establecimiento, cuyo número de asistentes sigue siendo desconocido.
Caos, pánico y escenas de horror
Testimonios de sobrevivientes describen escenas de pánico absoluto. Axel Clavier, un joven francés de 16 años, relató que dentro del bar había “caos total”. Aseguró que uno de sus amigos murió y que otros permanecen desaparecidos. Según su testimonio, vio camareras ingresar con botellas de champán y bengalas, y poco después el fuego se propagó rápidamente. Logró escapar rompiendo una ventana de plexiglás, perdiendo todas sus pertenencias. “Sigo vivo, y son solo cosas”, dijo, aún conmocionado.
Otros testigos relataron a medios franceses que las llamas se extendieron con rapidez tras un espectáculo con velas encendidas, provocando el colapso del techo de madera. El bar, ubicado en un sótano, contaba con una escalera estrecha y una salida angosta, lo que generó una estampida mortal. Personas rompían ventanas para huir, muchas con quemaduras y heridas graves, mientras padres desesperados llegaban al lugar buscando a sus hijos atrapados.
Sistema sanitario desbordado
El jefe del gobierno regional de Valais, Mathias Reynard, confirmó que la unidad de cuidados intensivos y los quirófanos del hospital local alcanzaron rápidamente su capacidad máxima debido al alto número de heridos. Las autoridades pidieron a la población extremar la precaución en los próximos días para no sobrecargar aún más los servicios médicos.
Un centro turístico de renombre mundial
Crans-Montana, situado en el corazón de los Alpes suizos, es uno de los destinos más importantes para el esquí internacional, con pistas a más de 3.000 metros de altitud, y sede habitual de pruebas de la Copa del Mundo. También alberga eventos deportivos de primer nivel, como el European Masters de golf, y se prepara para recibir competiciones previas a los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026.
El presidente suizo Guy Parmelin, en su primer día en el cargo, afirmó que los equipos de emergencia enfrentaron “escenas de violencia y angustia indescriptibles” y llamó al país a la unidad y la dignidad. “Suiza es fuerte no porque esté libre de tragedias, sino porque sabe enfrentarlas con valentía y solidaridad”, expresó.
La tragedia en Crans-Montana revive recuerdos de otros incendios mortales en celebraciones de Año Nuevo en Europa y abre un profundo debate sobre seguridad, aforos y protocolos en locales nocturnos, mientras el país entero llora a las víctimas de una noche que jamás debió terminar así.




