Madrid, 13 dic.- La noticia del fallecimiento de Héctor Alterio en Madrid este sábado recuerda la trayectoria de un intérprete que dejó una huella imborrable en el cine de Argentina y España, consolidándose como uno de los actores más destacados de su generación.
Su carrera comenzó en el teatro, debutando en 1948 con la obra Prohibido suicidarse en primavera, de Alejandro Casona, tras completar sus estudios de Arte Dramático. Posteriormente, fundó la compañía Nuevo Teatro, impulsando la renovación de la escena argentina durante los años 60.
Sin embargo, su fama se consolidó en la pantalla grande. Protagonizó Todo sol es amargo junto a Alfredo Mathé y trabajó con destacados cineastas argentinos como Leopoldo Torre Nilsson, lo que cimentó su reputación como uno de los actores más completos de su país, según la Academia de Cine.
En 1975, Alterio se trasladó a España tras recibir amenazas de la Triple A, iniciando una relación duradera con el cine español. Colaboró con renombrados directores como Jaime Chávarri en A un dios desconocido, por la que obtuvo la Concha de Plata del Festival de San Sebastián; Pilar Miró en El crimen de Cuenca; y Jaime de Armiñán en El nido, nominada al Oscar en 1980.
A pesar de residir en España, mantuvo un contacto constante con el cine argentino, participando en películas reconocidas internacionalmente como La tregua (1974), Camila (1984), La historia oficial (1985), ganadora del Oscar, y El hijo de la novia (2001).
Su trayectoria fue reconocida con numerosos premios: en 2004 recibió el Goya de Honor, entregado por sus hijos Ernesto y Malena Alterio, también actores; en 2008 Argentina le otorgó el Cóndor de Plata; y en 2023 el Centro Cultural Kirchner de Buenos Aires rindió homenaje a su legado con la participación de figuras como Ricardo Darín.
Su último trabajo en cine fue Due uomini, quattro donne e una mucca depressa (2015), dirigida por Anna di Francisca, tras intervenir en Kamikaze (2014), de Álex Pina. La familia destacó que Alterio mantuvo actividad profesional hasta su fallecimiento, dejando un ejemplo de vida dedicada al arte y a la familia.
Héctor Alterio deja un legado que trasciende generaciones y fronteras, consolidando su nombre como referente del cine hispanoamericano y europeo y como símbolo de compromiso artístico y humano en la cultura cinematográfica contemporánea.








