Kiev, 25 Nov.- Rusia lanzó un ataque masivo con drones y misiles contra infraestructuras energéticas y zonas residenciales de Ucrania, una ofensiva nocturna que dejó seis muertos y al menos diez heridos en la capital, según el Ministerio de Energía ucraniano y la administración militar de Kiev. La nueva andanada de explosiones coincidió con delicadas negociaciones internacionales para reformular el controvertido plan de paz presentado por Estados Unidos.
Periodistas en Kiev registraron múltiples detonaciones mientras los residentes corrían hacia los refugios bajo el sonido de las sirenas antiaéreas. La Fuerza Aérea ucraniana emitió una alerta nacional de misiles tras detectar el despegue de bombarderos MiG-31 desde Rusia, lo que precedió a otra ola de posible lanzamiento de misiles balísticos Kinzhal al amanecer.
Entre los sectores más afectados figura el distrito de Sviatoshyn, donde el alcalde Vitali Klitschko confirmó daños severos y un posible número indeterminado de personas atrapadas bajo los escombros de un edificio no residencial. En Dárnitsia y Dniprovskyi, varios edificios sufrieron incendios y destrucción parcial. En este último, un inmueble de nueve pisos dejó dos muertos, entre ellos una mujer de 86 años, además de varios heridos, según el Servicio Estatal de Emergencias.
Fuera de la capital, cuatro viviendas quedaron destruidas en Bila Tserkva, dejando herido a un joven de 14 años. También se reportaron impactos y actividad de drones en las regiones de Zaporizhia y Kharkiv.
Ataque en plena revisión del plan de paz impulsado por Estados Unidos
El asalto ruso ocurrió mientras delegaciones de Ucrania, Estados Unidos y países europeos analizaban en Suiza un borrador reformulado del plan de paz estadounidense, tras una primera versión que Naciones Aliadas consideraron inaceptable por exigir que Ucrania cediera territorio, redujera su Ejército y renunciara a ingresar en la OTAN.
Tras las conversaciones, Washington y Kiev anunciaron un “marco de paz actualizado y perfeccionado”, subrayando que cualquier acuerdo futuro debe respetar la soberanía plena de Ucrania. Según la delegación ucraniana, el nuevo texto “refleja ya la mayoría de las prioridades clave de Ucrania”.
Sin embargo, la presión diplomática continúa. El canciller alemán Friedrich Merz puso en duda la posibilidad de cerrar un acuerdo antes del 27 de noviembre, fecha límite establecida por el presidente estadounidense Donald Trump. Merz anticipó un “proceso largo y duradero”, mientras varios gobiernos europeos expresaron preocupación por un eventual arreglo demasiado cercano a las exigencias de Moscú.
Washington niega favoritismo hacia Rusia
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, rechazó las acusaciones de que Estados Unidos estaría inclinando las negociaciones a favor del Kremlin. “La idea de que Estados Unidos no está colaborando con ambos bandos para poner fin a la guerra es una falacia total”, dijo.
Un alto funcionario estadounidense —citado bajo anonimato— admitió que Washington presionó a Kiev a considerar el plan, aunque aseguró que no hubo amenazas explícitas de cortar la ayuda militar. Aun así, señaló que Ucrania “entendía” esa posibilidad.
Mientras tanto, los países de la llamada “coalición de los dispuestos” preparan una videollamada para revisar el estado del borrador actualizado, en un clima de tensión creciente marcado por las nuevas ofensivas rusas y el aumento de la violencia a ambos lados del frente.








