Kiev, 13 nov.- El presidente ucraniano Volodímir Zelenski ratificó las sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad Nacional de Ucrania contra su antiguo socio y copropietario del 50 % de su productora audiovisual, el empresario Timur Mindich, acusado de dirigir una red de corrupción que habría desviado al menos 100 millones de dólares mediante sobornos y blanqueo de dinero.
Según la Agencia Nacional Anticorrupción de Ucrania (NABU), Mindich encabezaba una trama en la que participaron al menos dos ministros del Gobierno, quienes presuntamente utilizaron su cargo para extorsionar a empresas con contratos con la compañía pública de energía atómica Energoatom, obligándolas a pagar sobornos a cambio de mantener los acuerdos.
Las sanciones, refrendadas personalmente por Zelenski, incluyen la congelación de activos y la prohibición de realizar negocios en territorio ucraniano tanto para Mindich como para su jefe financiero, Oleksandr Tsukerman, también implicado en la investigación.
El principal sospechoso huyó del país
De acuerdo con la NABU, Mindich abandonó Ucrania horas antes de que las autoridades iniciaran las redadas de la denominada Operación Midas, una investigación que ha causado conmoción por la proximidad de los implicados al entorno personal de Zelenski.
Asimismo, Tsukerman también logró escapar antes de que comenzaran los registros de la agencia anticorrupción.
Dimisiones en el Gobierno y presión política
El escándalo ha provocado ya la dimisión de los ministros de Energía y Justicia, Herman Galushchenko y Svitlana Grinchuk, cuyas renuncias deberán ser ahora aprobadas por el Parlamento.
Galushchenko está siendo investigado como presunto participante en la trama durante su gestión al frente del Ministerio de Energía, mientras que Grinchuk dimitió por la responsabilidad de su cartera sobre Energoatom, epicentro de las operaciones fraudulentas.
El líder opositor y expresidente Petró Poroshenko, quien también ha sido sancionado por Zelenski durante la guerra, exigió la dimisión en bloque del Gobierno y la formación de un Ejecutivo de unidad nacional con presencia de la oposición.
El caso ha abierto un nuevo frente político en Kiev, afectando la imagen de Zelenski, que había prometido erradicar la corrupción del sistema ucraniano, uno de los principales compromisos asumidos ante sus aliados occidentales.








