Berlín, 7 nov.- El Gobierno del canciller Friedrich Merz anunció el lanzamiento de la iniciativa “jubilación activa”, un ambicioso plan que busca incentivar con beneficios fiscales a los jubilados que decidan continuar trabajando después de la edad de retiro, en un intento por aliviar la escasez de mano de obra cualificada y dinamizar la estancada economía alemana.

La medida, que entrará en vigor el 1 de enero de 2026, permitirá que los jubilados que trabajen por cuenta ajena no paguen impuestos hasta alcanzar ingresos de 2.000 euros mensuales, mientras siguen recibiendo su pensión. Según Merz, la iniciativa pretende que “el rendimiento vuelva a merecer la pena” y que las personas mayores puedan “seguir activas de forma voluntaria” incluso más allá de los 67 años, edad que será el límite legal de jubilación a partir de 2031 para los nacidos desde 1964.

El canciller defendió la propuesta como “una respuesta necesaria” ante el envejecimiento poblacional que enfrenta Alemania, donde uno de cada tres habitantes tiene más de 60 años, y donde ya el 13 % de los jubilados sigue trabajando, según datos de la Oficina Federal de Estadística (Destatis).

Sin embargo, la medida ha generado controversia entre algunos sectores sociales y económicos. Fatma, una jubilada de 73 años residente en Berlín, criticó que la reforma beneficia solo a quienes tienen empleos por cuenta ajena, dejando fuera a los autónomos y trabajadores precarios. “Es un engaño. Quiero decirle al canciller Merz que somos viejos, pero no estúpidos”, expresó a EFE.

Fatma, quien trabaja como encuestadora en museos y ocasionalmente como actriz, lamenta que los mayores que desempeñan “mini-jobs” o empleos parciales de hasta 538 euros mensuales queden excluidos de la exención fiscal. “Ganando 2.000 euros al mes, casi 500 se van entre impuestos, seguro médico y jubilación”, explicó indignada.

Por su parte, Alexander Burstedde, economista del Instituto para la Economía Alemana (IW), advirtió que la medida podría tener un efecto contraproducente, ya que también “crea un incentivo para adelantar la jubilación”. “Si le digo a las personas que, una vez jubiladas, pueden ganar dinero adicional con ventajas fiscales, muchos optarán por jubilarse antes para aprovechar ese estatus”, señaló.

En Alemania, las personas con 35 años cotizados pueden retirarse a partir de los 63 años, y quienes acumulen 45 años de cotización tienen opciones aún más flexibles según su año de nacimiento. No obstante, el Gobierno pretende estimular la permanencia voluntaria en el mercado laboral en lugar de las jubilaciones anticipadas, una tendencia que se ha acelerado en la última década.

Actualmente, Alemania cuenta con casi 19 millones de personas mayores de 60 años, que representan el 29,8 % de la población total. El reto demográfico y la escasez de trabajadores cualificados —especialmente en sectores como la salud, la ingeniería y la tecnología— han obligado al Ejecutivo de Merz a replantear el modelo laboral y buscar nuevas fórmulas para sostener el sistema de pensiones.

La “jubilación activa” se presenta como una apuesta pragmática: premiar a quienes decidan seguir trabajando, reforzar la productividad y reducir la presión sobre un sistema que enfrenta el envejecimiento acelerado de la población y el aumento de la esperanza de vida. Sin embargo, su éxito dependerá de si logra incluir a todos los sectores y no dejar atrás a los trabajadores más vulnerables.

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