Bogotá, 18 oct.- El anuncio de un posible intercambio de inteligencia militar entre Colombia y Venezuela ha generado una ola de preocupación entre analistas, académicos y especialistas en seguridad, quienes advierten sobre los riesgos que esta medida podría representar para la información estratégica de Colombia y para su relación con Estados Unidos, principal aliado militar del país.

La iniciativa fue confirmada por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, tras un consejo de seguridad en Boavita, Boyacá, donde aseguró que ambos gobiernos están fortaleciendo los canales diplomáticos y de cooperación a través de la Comisión de Vecindad e Integración Colombia-Venezuela, con el objetivo de compartir información sobre amenazas transnacionales en la frontera común.

“Se están avanzando y realizando a través de canales diplomáticos, allá tenemos un agregado de la Policía”, declaró el ministro, quien precisó que el encuentro bilateral está previsto para noviembre. El proyecto cuenta con el respaldo del presidente Gustavo Petro, que busca afianzar la cooperación en seguridad con el régimen de Nicolás Maduro.

Sin embargo, varios expertos han calificado el plan como una decisión de alto riesgo. El profesor de Derecho Internacional Walter Arévalo, de la Universidad del Rosario, sostuvo que, si bien la cooperación puede generar avances operativos, implica una vulnerabilidad grave en la gestión de información clasificada.
Arévalo explicó que “para lograr resultados conjuntos es necesario compartir datos con agentes del otro lado de la frontera, pero esto también abre la posibilidad de filtraciones o uso indebido de la inteligencia”.

En la misma línea, Luis Fernando Trejos, académico de la Universidad del Norte, advirtió que la propuesta carece de bases jurídicas y definiciones territoriales claras, lo que podría convertirla en una herramienta “susceptible de manipulación política o infiltración”. Recordó además que el propio Petro reconoció que la medida es “complicada” y que podría favorecer a actores ilegales.

Trejos alertó que sectores militares venezolanos mantienen vínculos con el ELN y la Segunda Marquetalia, por lo que información compartida con Caracas podría terminar en manos de grupos armados ilegales. “No hay garantías de que esa inteligencia no sea usada en contra de Colombia”, advirtió.

La investigadora Laura Bonilla, de la Fundación Paz y Reconciliación, calificó la medida como una posible provocación a Estados Unidos, en lugar de una política estratégica sólida. “No parece una directiva estructurada ni con seguimiento técnico; parece más un mensaje político hacia Washington que una estrategia de seguridad real”, señaló.

Por su parte, el politólogo y profesor emérito Eduardo Pizarro Leongómez ofreció una visión geopolítica del tema. Si bien considera que Colombia no debe respaldar una intervención militar estadounidense en el Caribe, también advirtió que “compartir inteligencia sensible con el régimen de Maduro podría poner en riesgo la seguridad nacional”.

El anuncio llega en un contexto regional tenso, con Venezuela enfrentada a Washington por el despliegue de tropas estadounidenses en el Caribe y por las acusaciones de narcotráfico y violaciones de derechos humanos. En este escenario, el acercamiento de Bogotá a Caracas podría reconfigurar el equilibrio diplomático de la región y generar fricciones en la cooperación militar con Estados Unidos.

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