El desempleo en Canadá alcanza su punto más alto en casi una década y golpea con fuerza a jóvenes y recién llegados

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Ottawa, 29 sep.– La desaceleración del mercado laboral en Canadá ha comenzado a sentirse con crudeza. Según Statistics Canada, la tasa de desempleo subió en agosto al 7,1 %, el nivel más alto desde 2016 –sin contar los años de pandemia–, una señal de alerta que afecta sobre todo a jóvenes y recién llegados al país.

La feria de empleo organizada por Food Basics en Barrhaven, un barrio al sur de Ottawa, ilustra la situación. Cientos de personas hicieron fila durante horas para competir por apenas 125 puestos en una nueva tienda de comestibles. Entre ellos se encontraba Casey McLaughlin, exdirectora ejecutiva del Museo de Transporte de Yukon, quien, pese a su experiencia en gestión, buscaba trabajo como repostera. “Estoy dispuesta a pasar de jefa a repostera porque hay que pagar las cuentas”, confesó tras cinco meses de búsqueda infructuosa. Finalmente, recibió una llamada con un mensaje desalentador: “No eres lo que buscamos”.

La difícil adaptación de los recién llegados

La historia de Nafisa Ijie, inmigrante con una maestría y experiencia como analista de negocios en Nigeria e Inglaterra, refleja otra cara del problema. “Ha sido muy difícil conseguir trabajo, sobre todo cuando no se tiene la experiencia laboral canadiense. Así que hay que empezar por algún sitio”, dijo, resignada a optar a empleos por debajo de sus cualificaciones.

El fenómeno está afectando de manera desproporcionada a los nuevos inmigrantes, quienes enfrentan barreras como la falta de “experiencia canadiense”, un requisito frecuente en procesos de selección.

Jóvenes ante la peor crisis laboral en décadas

Las estadísticas también son sombrías para la Generación Z. El desempleo juvenil en Canadá se encuentra en su nivel más alto desde 2009. En la fila de la feria de empleo, Hasan Alhamid, de 17 años, señalaba la multitud: “¿Ves toda la fila? Es enorme. Canadá no está ayudando a nadie, hermano”. A su lado, Ryan Ismael, de 20 años, admitía sentirse nervioso al ver tantos candidatos para tan pocos puestos.

Los expertos advierten que la falta de oportunidades en esta etapa puede dejar “cicatrices salariales”, es decir, efectos negativos persistentes en los ingresos de los jóvenes a lo largo de su vida laboral.

Incertidumbre económica y cautela empresarial

Para Viet Vu, gerente de investigación económica en The Dais (Universidad Metropolitana de Toronto), el aumento del desempleo no implica necesariamente despidos masivos, sino una ralentización en la creación de empleo. “Muchas empresas no están despidiendo, pero tampoco están invirtiendo en expansión ni en nuevas contrataciones”, explicó.

Vu advirtió que los puestos de nivel inicial son los primeros en desaparecer cuando los empleadores frenan sus planes de crecimiento, lo que explica el fuerte impacto en los jóvenes. No obstante, pidió calma: “Aún no es momento de entrar en pánico, porque la economía está funcionando como debería en un período de debilidad”.

Perspectivas para los próximos meses

La economía canadiense perdió 66.000 empleos en agosto, y las previsiones para septiembre apuntan a un panorama similar: contrataciones por debajo de lo esperado, un desempleo ligeramente elevado y estabilidad en los despidos.

Vu señaló que, en condiciones normales, las personas suelen tardar entre tres y seis meses en encontrar un nuevo empleo. Sin embargo, los desempleados de larga duración –más de un año sin trabajo– representan un motivo de preocupación creciente.

Mientras tanto, para muchos como McLaughlin, con una familia que mantener, o Ijie, que intenta comenzar de nuevo en un país diferente, el mercado laboral canadiense se ha convertido en un desafío de supervivencia más que en una oportunidad de progreso.

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