Sabana de la Mar (República Dominicana), 10 sep.- Decenas de dominicanos llegan cada semana a Santo Domingo tras ser deportados desde Estados Unidos, dejando atrás familias y hogares, y truncando el sueño de una vida mejor. La situación afecta especialmente a los habitantes del municipio pesquero de Sabana de la Mar, en la provincia de Hato Mayor, desde donde partieron numerosos migrantes de manera irregular hacia Puerto Rico, estado asociado a EE.UU.
Uno de ellos es Fausto Espino, padre de seis hijos, detenido frente a su casa tras regresar a Puerto Rico desde su trabajo. Espino trabajó siete años como ebanista en la isla y fue deportado tras pasar por varias instalaciones de detención en EE.UU., incluido un centro en Texas, hasta ser trasladado finalmente a Santo Domingo en un avión con otros dominicanos. “No es lo mismo el salario de aquí que el salario de allí, aquí tienes que pelearte bien para ganar 5.000 pesos cada mes”, señaló.
Otro caso es Luis Alberto Tejada, de 35 años, deportado hace un mes. Trabajó dos años como albañil en Puerto Rico, donde pudo ayudar a reformar la casa de su madre en la República Dominicana. Tejada relató que las nuevas políticas migratorias bajo la administración de Donald Trump cambiaron radicalmente la situación: “El único problema que tuvimos fue ahora con Donald Trump… Antes vivíamos con tranquilidad”. Fue detenido junto a otros dominicanos en un banco, trasladado a centros de detención en Luisiana y Florida, y finalmente deportado a Santo Domingo junto a otros doscientos pasajeros.
Desde su regreso, Tejada planea continuar trabajando como albañil especializado en cerámica, pero alerta sobre la falta de oportunidades para los jóvenes en Sabana de la Mar. “Ojalá se crearan más fuentes de trabajo para que los jóvenes no tengan que coger el mar otra vez e irse a Puerto Rico”, afirmó.
Este año, Estados Unidos ha deportado aproximadamente 2.100 dominicanos en situación migratoria irregular, reflejando un patrón creciente de repatriaciones que impacta directamente en las comunidades costeras dominicanas y en los planes de vida de sus habitantes.




