Redacción Internacional, 28 julio.– Europa reaccionó con una mezcla de alivio, escepticismo y críticas al anuncio del nuevo acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, presentado este domingo en Turnberry (Escocia) por el presidente estadounidense Donald Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. El pacto, que entrará en vigor el 1 de agosto, impone un gravamen del 15 % a productos europeos, evitando así una guerra comercial a gran escala entre ambas potencias económicas.
El acuerdo contempla aranceles cero en ciertos productos, un compromiso europeo para adquirir energía estadounidense por 750.000 millones de dólares, además de inversiones adicionales por 600.000 millones en sectores clave y un aumento en la compra de equipamiento militar estadounidense.
El secretario de Comercio de EE.UU., Howard Lutnick, calificó la jornada como un “día histórico para el comercio estadounidense” que marcará una nueva era en las relaciones con Europa “durante décadas”.
Alemania: aliviada pero crítica con los límites del acuerdo
El canciller alemán Friedrich Merz fue uno de los primeros en pronunciarse. “Es positivo que Europa y EE.UU. hayan alcanzado un consenso y eviten así una innecesaria escalada comercial”, afirmó. Merz destacó que el acuerdo protege a la industria automotriz alemana, al reducir los aranceles del 27,5 % al 15 %.
No obstante, dejó claro su descontento con las concesiones: “Me hubiera gustado un comercio más libre y con menos barreras. Alemania y la UE defienden un comercio mundial libre y justo, y seguiré abogando por la eliminación de aranceles”.
Reacciones mixtas desde otros gobiernos europeos
El primer ministro irlandés, Micheál Martin, también celebró el pacto y lo definió como una herramienta para traer “claridad y previsibilidad” a la relación transatlántica. Sin embargo, advirtió que habrá que “evaluar cuidadosamente su impacto” en sectores clave de la economía irlandesa.
Desde Bélgica, el primer ministro Bart De Weber mostró alivio pero advirtió que “varias cuestiones clave siguen sin resolverse” y criticó el aumento de aranceles en sectores sensibles. Felicitó a Von der Leyen por su trabajo, pero pidió a Trump que “abandone el engaño del proteccionismo”.
El primer ministro neerlandés en funciones, Dick Schoof, calificó el acuerdo de “crucial” para la estabilidad de los mercados europeos, aunque reconoció que habría preferido la ausencia total de aranceles.
Reacciones institucionales y empresariales
La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, celebró el acuerdo como “un paso importante en la cooperación transatlántica”.
Desde el ámbito empresarial, Eurochambres, la federación de cámaras de comercio europeas, valoró positivamente el anuncio por brindar “estabilidad” a las empresas europeas, aunque su presidente, Vladimír Dlouhý, advirtió que “todo arancel sigue siendo un obstáculo para el comercio y el crecimiento económico”.
Críticas desde Francia: “vasallaje” y “fiasco”
Los sectores más críticos llegaron desde Francia. El líder de la izquierda radical, Jean-Luc Mélenchon, lamentó que “se ha cedido en todo” ante Trump, calificando el acuerdo como una ruptura con “75 años de relaciones bilaterales equilibradas”. El eurodiputado socialista Pierre Jouvet habló de un “acuerdo de vasallaje”.
Por su parte, la líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, calificó el pacto como un “fiasco político, económico y moral” que demuestra la debilidad europea ante Washington.







