WASHINGTON, 21 julio.- Nuevos datos revelan que un número creciente de estadounidenses está moviendo sus ahorros desde cuentas corrientes y de ahorro tradicionales hacia instrumentos financieros que generan rendimientos, como fondos del mercado monetario, cuentas de corretaje y certificados de depósito. Esta tendencia podría explicar en parte la sorprendente solidez del consumo en la economía de Estados Unidos, pese a los recientes aumentos de aranceles y la persistente inflación.

Un informe publicado por el Instituto JPMorgan Chase, que analizó las finanzas de 4,7 millones de hogares, muestra que, aunque los saldos en cuentas bancarias tradicionales se mantienen bajos y sin señales claras de crecimiento, las reservas totales de efectivo han aumentado desde mediados de 2024 al considerar los fondos en otras formas de ahorro con rentabilidad.

Chris Wheat, presidente del instituto, explicó que “las familias de muchos niveles de ingresos ahora están viendo un cambio en sus reservas totales de efectivo”, lo que sugiere que el comportamiento financiero de los hogares está evolucionando frente a un entorno económico más incierto y con mayores tasas de interés.

Wheat subrayó que fue difícil entender cómo el gasto de los consumidores se ha mantenido sólido pese al estancamiento de las cuentas tradicionales, hasta que se evidenció que muchos están utilizando cuentas de inversión de corto plazo como herramientas de manejo de liquidez. “No necesariamente están haciendo inversiones a largo plazo, sino gestionando su efectivo para aprovechar los rendimientos”, apuntó.

Aumento más significativo entre hogares de bajos ingresos

El análisis también identificó que los hogares con ingresos menores a 35.000 dólares anuales están aumentando sus reservas totales de efectivo a tasas del 5% al 6% anual. Aunque estos hogares apenas superan los 1.000 dólares en sus saldos bancarios tradicionales, han empezado a usar vehículos financieros más rentables. En contraste, los hogares del cuartil más alto tienen saldos medianos que superan los 8.000 dólares.

A pesar de este comportamiento optimista, Wheat advirtió que “la tendencia podría ser temporal”, ya que aún no hay evidencia suficiente para determinar si esta preferencia por los instrumentos de rendimiento se consolidará a largo plazo.

La transformación del comportamiento financiero individual podría tener un impacto relevante en la política monetaria y fiscal de Estados Unidos, especialmente en un momento en que se debate el alcance de los nuevos aranceles, el control de la inflación y las proyecciones de crecimiento económico global.

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