Washington, 12 jul.- Aunque el nuevo impuesto a las remesas desde Estados Unidos fue reducido al 1% frente al 5% inicialmente propuesto, su aplicación universal afectará a toda la población del país y podría reducir los envíos en un 1.6%, advirtieron organismos internacionales y expertos en migración. México, India, El Salvador, Guatemala y Honduras se perfilan como los países más perjudicados, tanto en volumen como en impacto sobre su economía nacional.
La medida, firmada por el presidente Donald Trump el pasado 4 de julio como parte de su “gran y hermosa ley” migratoria, pretende financiar parcialmente su ambicioso paquete de seguridad fronteriza, dotado con 170.000 millones de dólares. De ese monto, 75.000 millones irán al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y 46.600 millones al muro fronterizo con México, según lo detallado por la propia Casa Blanca.
Impacto económico global: México pierde más de 1.500 millones de dólares al año
De acuerdo con un análisis del Center for Global Development (CGD), por cada punto porcentual de incremento en los impuestos a las remesas, se espera una caída proporcional del 1.6% en el volumen de envíos desde EE.UU. Esto afectaría especialmente a:
| País | Pérdida estimada (millones USD) | Porcentaje del PIB nacional |
|---|---|---|
| México | 1.500 | 4% del PIB |
| India | 466 | — |
| Guatemala | 415 | — |
| El Salvador | 198 | 0.62% del INB |
| Honduras | 175 | 0.55% del INB |
| Jamaica | 79.8 | 0.42% del INB |
México, como el segundo mayor receptor de remesas del mundo —con casi 65.000 millones de dólares en 2024, equivalentes a cerca del 4% de su PIB— sería el más afectado en términos absolutos. La presidenta Claudia Sheinbaum ha prometido reembolsar a los migrantes el dinero perdido por este nuevo gravamen.
Nicaragua: un país vulnerable ante la caída de remesas
En Nicaragua, donde el 82.8% de las remesas provienen de Estados Unidos, la situación es especialmente delicada. El país recibió en 2024 un total de 5.243,1 millones de dólares en remesas, y durante el primer trimestre de 2025 ya acumuló 1.441,3 millones, de los que 1.208 millones provinieron de EE.UU.
“El impacto de esta tasa sobre Nicaragua será profundo, afectando directamente a más de un millón de hogares”, advirtió Manuel Orozco, director del programa de Migración del Diálogo Interamericano.
Gravamen universal y presión a migrantes
El nuevo impuesto no solo afecta a inmigrantes indocumentados, sino también a residentes permanentes, personas con visas de trabajo e incluso ciudadanos estadounidenses. Se estima que al menos 50 millones de migrantes que ya pagan impuestos en EE.UU. sufrirán las consecuencias directas de esta política.
Además, los migrantes ya enfrentan un costo promedio del 6.5% en comisiones por el envío de remesas electrónicas. Esta nueva tasa choca frontalmente con el objetivo de la ONU de reducir esos costos al 3% para 2030.
“Lo pagarán los que menos tienen”
La investigadora Carmen Leon-Himmelstine, del Overseas Development Institute (ODI), señala que los más afectados serán aquellos migrantes que envían pequeñas cantidades mensuales —entre 250 y 300 dólares— para sostener a sus familias. Para estos grupos, el impuesto podría suponer la diferencia entre poder enviar ayuda o no hacerlo.
Aumento de canales informales y crimen organizado
La medida también podría tener efectos colaterales no deseados: al aumentar los costos de envío, muchos migrantes optarán por canales informales como envíos por terceros, paquetería, o incluso criptomonedas, lo que según expertos abre la puerta al crimen organizado y reduce la transparencia financiera.
“En lugar de disminuir la migración, estas políticas podrían aumentarla. Menos remesas significan más necesidades en los países de origen, lo que puede empujar a más personas a migrar”, advirtió Leon-Himmelstine.
Tensión internacional y posibles respuestas
El Comité Conjunto sobre Tributación del Congreso proyecta una recaudación de 10.000 millones de dólares hasta 2035 con esta medida. Sin embargo, varios países han comenzado a cuestionar públicamente su legalidad y su impacto económico.
Mientras Estados Unidos concentra el 25% de todas las remesas globales, el nuevo impuesto está generando creciente presión internacional y podría poner en jaque las relaciones con países clave del sur global, en particular con los socios del T-MEC y del hemisferio occidental.
La “guerra contra las remesas” podría convertirse, en las próximas semanas, en un frente diplomático clave de la presidencia de Trump, con efectos directos sobre millones de hogares que dependen de esos envíos para sobrevivir.




