Teherán, 29 junio.- Cientos de miles de iraníes se congregaron este sábado en Teherán para despedir en un funeral de Estado a altos mandos del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), entre ellos su comandante, Hossein Salami, y el general Amir Ali Hajizadeh, así como a varios científicos nucleares, todos muertos durante los 12 días de guerra con Israel.
El cortejo fúnebre recorrió la emblemática calle Azadi de la capital iraní. Los féretros, envueltos en banderas nacionales, eran acompañados por retratos de los fallecidos mientras una multitud coreaba consignas como “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”, en un acto cargado de simbolismo político y nacionalista.
Según los medios estatales iraníes, el funeral rindió homenaje a 60 personas, incluidas cuatro mujeres y cuatro niños, aunque las cifras de asistencia —superiores al millón de personas, según esas mismas fuentes— no han podido ser verificadas de forma independiente.
Ausencia de Jamenei y presencia de líderes clave
El líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, no asistió a la ceremonia, pero el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y otros altos cargos del régimen sí estuvieron presentes, junto con figuras destacadas del estamento militar y religioso.
Uno de los asistentes al acto sostiene una pancarta en la que se lee: “Nuestros mártires no murieron en vano”, en clara referencia al sacrificio de las figuras clave del aparato militar y nuclear iraní, muchos de los cuales perdieron la vida el 13 de junio, primer día del conflicto.
Un funeral tras una guerra breve pero devastadora
El enfrentamiento entre Israel e Irán comenzó el 13 de junio, cuando la aviación israelí lanzó ataques coordinados contra instalaciones nucleares y militares en varias provincias iraníes. Días más tarde, Estados Unidos intervino con bombardeos dirigidos a tres sitios nucleares clave, intensificando una crisis que mantuvo en vilo a toda la región.
Finalmente, el martes pasado, un alto el fuego mediado por Washington logró frenar las hostilidades. Sin embargo, el saldo humano y político deja una huella profunda en el régimen iraní y en la estructura de mando de su Guardia Revolucionaria.
El papel estratégico del CGRI
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, fundado tras la Revolución Islámica de 1979, ha evolucionado de una fuerza de seguridad nacional a un actor clave en la política exterior y defensa de Irán, con presencia en Siria, Irak, Líbano y Yemen, y control absoluto sobre el programa de misiles balísticos del país.
Israel justifica su ofensiva asegurando que Irán intenta desarrollar armas nucleares, mientras que Teherán insiste en que su programa es exclusivamente civil y pacífico.
Con la pérdida de sus principales comandantes y científicos, el régimen iraní afronta un punto de inflexión en su política de seguridad nacional, mientras que la comunidad internacional sigue de cerca las consecuencias de este breve pero intenso conflicto.








