Cochabamba, 20 junio (Hispanic Post).— El expresidente boliviano Evo Morales lanzó una dura advertencia al futuro gobierno del país, asegurando que si algún candidato de “la derecha” gana las elecciones generales del 17 de agosto, “hay que ver si aguanta”, en un mensaje cargado de amenazas veladas que acentúa el clima de inestabilidad política y social en Bolivia.

En vano algunos desde Estados Unidos están planificando que la derecha va a ganar. A ver si esa derecha gana… aguanta”, declaró Morales este jueves, arropado por sus bases cocaleras en la zona de Chapare, Cochabamba, epicentro de su movimiento político.

Las declaraciones del exmandatario se producen en un contexto de alta tensión, luego de que sus simpatizantes realizaran bloqueos viales masivos durante más de 15 días, dejando un saldo oficial de seis muertos entre policías y civiles, pérdidas económicas superiores a 1.000 millones de dólares y una crisis de transporte y alimentos en varias regiones del país.

Fractura interna en el MAS y pulseada por el poder

Morales, que fue inhabilitado por la Justicia para ser candidato presidencial, ha mantenido un enfrentamiento abierto con su sucesor, el presidente Luis Arce, por el control del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido hegemónico desde hace dos décadas.

La crisis interna se agravó cuando el Tribunal Supremo Electoral otorgó el control legal del MAS al sector afín a Arce, lo que dejó a Morales sin partido para postularse. Desde entonces, sus seguidores han desplegado una campaña bajo la consigna “Sin Evo no hay elecciones”, que ha incluido amenazas a autoridades electorales y presión social con cortes de ruta y protestas.

Durante los últimos bloqueos, el exministro de Justicia, César Siles, presentó una denuncia penal contra Morales por terrorismo, luego de que se filtrara un audio —que el líder niega— en el que supuestamente ordenaba “cercar las ciudades” para ejecutar una “batalla final”.


Clima preelectoral crispado

A menos de dos meses de los comicios, las acciones del evismo dificultan la logística electoral, complican el abastecimiento de combustibles y alimentos, y han derivado en un repunte inflacionario en algunas zonas del país.

Morales acusó recientemente al presidente Arce de “destruir la economía” y convertir Bolivia en un “campo de batalla”, mientras que el Gobierno lo responsabiliza por el sabotaje al proceso democrático y por instigar la violencia.

Elecciones del 17 de agosto

Según datos del Tribunal Supremo Electoral, más de 7,5 millones de bolivianos están habilitados para votar y elegir al presidente, vicepresidente, 36 senadores y 130 diputados. El tribunal ha registrado diez candidaturas presidenciales.

Las últimas encuestas sitúan al empresario Samuel Doria Medina y al exmandatario Jorge Quiroga como favoritos de la oposición, mientras que Andrónico Rodríguez, sucesor político de Morales, aparece en tercer lugar en intención de voto.


Con un país sumido en escasez de divisas, problemas estructurales y agitación social creciente, la advertencia de Evo Morales pone en duda la estabilidad del próximo gobierno, cualquiera sea su signo político, y anticipa una campaña marcada por la polarización, la violencia y la amenaza de desobediencia civil si su sector no logra una representación decisiva.

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