BUENOS AIRES, 18 junio.- El peronismo se moviliza este miércoles en una masiva manifestación hacia la Plaza de Mayo para respaldar a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien desde ayer cumple arresto domiciliario en su departamento del barrio de Congreso, tras ser condenada a seis años de prisión e inhabilitación perpetua por corrupción en la causa Vialidad.
La convocatoria, fijada para las 14:00 horas, ha reunido desde temprano a miles de personas organizadas por sindicatos, movimientos sociales y partidos de izquierda, que también colmaron los alrededores de la vivienda de Kirchner, quien lleva una tobillera electrónica. Aunque el plan inicial era acompañarla a los tribunales de Comodoro Py, donde debía notificarse de la condena, la decisión judicial de realizar el trámite en forma remota y anticipada obligó a reconfigurar la protesta hacia la histórica Plaza de Mayo, símbolo del peronismo y centro neurálgico de la política argentina.
El Partido Justicialista (PJ) convocó a la movilización tras una reunión de emergencia con gobernadores peronistas, entre ellos Axel Kicillof, mandatario de la provincia de Buenos Aires y antiguo aliado distanciado de Kirchner. En un mensaje en redes sociales, el PJ expresó: “Mañana, 14hs, por Argentina vamos a Plaza de Mayo”.
Sin embargo, la unidad peronista mostró grietas. La Confederación General del Trabajo (CGT), brazo sindical del peronismo, decidió no adherir orgánicamente a la protesta, aunque difundió un comunicado en apoyo a la exmandataria y dejó libertad de acción a los gremios para sumarse. “La CGT convoca por convicción, pertenencia y solidaridad a todos los trabajadores que quieran acompañar”, señala el texto.
La condena contra Kirchner —acusada de haber favorecido al empresario Lázaro Báez en la adjudicación de obras viales en Santa Cruz— ha sido denunciada como una «proscripción política» por el kirchnerismo, que la compara con el bombardeo a la Casa Rosada en 1955, cuando aviones de la Armada intentaron asesinar a Juan Domingo Perón, dejando más de 300 muertos. Aquel ataque cumplió 70 años esta semana y sirve de marco simbólico para la movilización de hoy.
Cristina, aislada pero acompañada
Desde su detención domiciliaria, Kirchner permanece sin poder asomarse al balcón por orden judicial. Aunque la medida no lo prohíbe expresamente, impide “acciones que alteren la tranquilidad vecinal”. Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes y dirigente cercana a la expresidenta, la visitó este martes y al salir llamó a marchar “contra una condena ilegal a una inocente”.
La fachada de su edificio ha sido transformada en un muro de mensajes de apoyo escritos por militantes: “Gracias al Progresar pude ser la primera de mi familia en estudiar”, “Gracias al Garrahan, mi hijo Tomás está vivo” o “Gracias por sacar a mi amor del clóset y darle papeles”, se lee en las paredes.
Dalbón: “Una victoria del pueblo”
El abogado Gregorio Dalbón consideró la prisión domiciliaria como “una victoria del pueblo”. Aunque sostuvo que la medida es una obligación legal y no una concesión, enfatizó que la verdadera justicia llegará “cuando esta sentencia sea anulada por su manifiesta nulidad jurídica, fáctica y moral”.
A sus 72 años, la expresidenta —quien gobernó entre 2007 y 2015— enfrenta una de las etapas más difíciles de su carrera política. No obstante, su liderazgo dentro del kirchnerismo sigue firme, con el respaldo de una parte significativa del movimiento peronista que hoy volverá a ocupar la plaza más emblemática de la historia argentina.








