Washington, 14 junio.- El Gobierno del presidente estadounidense Donald Trump decidió suspender parcialmente su campaña de redadas migratorias, tras las crecientes protestas sociales y las señales de alarma provenientes de sectores económicos estratégicos como la agricultura y la hostelería, según reveló este viernes la prensa local.

De acuerdo con información obtenida por The New York Times y confirmada por funcionarios del Gobierno federal, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) recibió instrucciones para detener de inmediato las operaciones de control en lugares de trabajo del sector agrícola, plantas procesadoras de carne, restaurantes y hoteles.

La portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, explicó en un comunicado que se acatarán “las instrucciones del presidente” y que la agencia seguirá centrando sus esfuerzos en deportar a “los peores delincuentes extranjeros ilegales”, en lo que parece un giro táctico en la estrategia migratoria de la Administración.

La medida llega tras más de una semana de protestas masivas en Los Ángeles, donde el despliegue de ICE derivó en decenas de detenciones y una fuerte militarización del centro urbano. La presión pública y empresarial parece haber surtido efecto, especialmente porque los sectores impactados por las redadas dependen de forma crítica de trabajadores inmigrantes, como ocurre en California.

La decisión también responde a consideraciones políticas: según fuentes del propio Ejecutivo, los operativos estaban comenzando a afectar el apoyo electoral en estados agrícolas y turísticos clave, a pocos meses de las elecciones legislativas de 2026.

Desde su retorno a la Casa Blanca en enero, Trump ha promovido una política migratoria de línea dura, intensificando las órdenes a ICE para realizar hasta 3.000 arrestos diarios. Sin embargo, el reciente ajuste refleja un intento por equilibrar la aplicación de estas medidas con la estabilidad de sectores económicos sensibles y el cálculo electoral.

La pausa no significa un cambio de rumbo completo, sino una estrategia de contención selectiva que podría ser revisada en las próximas semanas dependiendo del contexto político y económico.

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