Los Ángeles, 12 junio. — La intervención militar ordenada por el presidente Donald Trump en las protestas contra su política migratoria en California ha desatado una ola de indignación entre gobernadores demócratas, quienes acusan al mandatario de cometer un “flagrante abuso de poder” y atentar contra los valores democráticos de Estados Unidos.
El gobernador de California, Gavin Newsom, denunció la presencia de tropas federales en Los Ángeles como un “ataque a la democracia” y presentó una demanda para frenar la medida. En un mensaje televisado, Newsom afirmó que Trump “escaló deliberadamente la situación para obtener rédito político”, y calificó la decisión como “ilegal e irresponsable”.
A la condena de Newsom se sumaron 22 gobernadores demócratas, quienes firmaron una declaración conjunta respaldada por la Asociación de Gobernadores Demócratas. En el documento, tachan el despliegue militar como una acción que “socava la misión de nuestros militares, erosiona la confianza pública y refleja la desconfianza del gobierno federal hacia las autoridades locales”.
Las protestas y la respuesta militar
Las manifestaciones, que comenzaron como concentraciones pacíficas en un tramo de cinco cuadras del centro de Los Ángeles, derivaron en enfrentamientos con la policía, dejando al menos 200 personas detenidas y siete agentes heridos. Las protestas estallaron en rechazo a las redadas migratorias y al endurecimiento de la política federal bajo el segundo mandato de Trump.
Republicanos a la ofensiva
Mientras tanto, en Texas, el gobernador republicano Greg Abbott puso en alerta a la Guardia Nacional ante posibles protestas en su estado, aunque no se ha confirmado cuántas tropas serán desplegadas. En Florida, Ron DeSantis ofreció enviar tropas a California como parte de una supuesta “ayuda mutua”. Newsom declinó el gesto, acusando a DeSantis de querer “inflamar una situación ya caótica”.
“La forma de apagar el fuego es asegurar el orden”, dijo DeSantis en Fox News, criticando la negativa de Newsom a aceptar refuerzos.
Gobernadores demócratas exigen acción legal y diálogo
Durante una audiencia en la Cámara de Representantes sobre las políticas de “ciudades santuario”, varios gobernadores demócratas elevaron el tono contra la militarización de Los Ángeles. JB Pritzker (Illinois) defendió el derecho a la protesta pacífica y denunció el uso de tropas en zonas urbanas como “un exceso inaceptable”.
Por su parte, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, calificó el despliegue militar como “un flagrante abuso de poder” y un atentado contra los principios estadounidenses. En la misma línea, Josh Shapiro (Pensilvania) advirtió que Trump “está inyectando caos en nuestras calles”, y recordó sus múltiples litigios exitosos contra el expresidente durante su etapa como fiscal general.
Estrategias divididas frente a Trump
Mientras algunos líderes demócratas, como Janet Mills (Maine) y Gretchen Whitmer (Michigan), han optado por confrontar directamente a Trump, otros, como el gobernador de Hawái, Josh Green, han optado por una postura más cautelosa. “No voy a criticarlo directamente en absoluto”, declaró recientemente Green, tras inicialmente calificar a Trump como un “dictador a secas”.
Según Kristoffer Shields, director del Centro Eagleton sobre el Gobernador Estadounidense, los líderes estatales demócratas están calibrando cada movimiento político: “¿Cómo afecta eso a su electorado? ¿Cómo suena su mensaje a nivel nacional, especialmente si tienen aspiraciones presidenciales?”.
Más protestas en el horizonte
Se esperan más manifestaciones durante el fin de semana bajo el lema “No Kings” (“Reyes no”), una respuesta directa al estilo autoritario que acusan a Trump de adoptar. En Connecticut, el gobernador Ned Lamont advirtió que no permitirá que Trump “militarice la situación”. Autoridades locales en Austin y San Antonio (Texas) aseguraron que no han solicitado presencia militar en sus ciudades.
En este clima tenso, los gobernadores se preparan para proteger los derechos constitucionales en sus estados mientras enfrentan la presión del poder federal.
“El gobierno de Trump está abusando de su poder. Y nosotros, los estados, debemos mantenernos firmes”, concluyó Newsom.








