Canadá se prepara para una Cumbre del G7 centrada en la paz, la energía y el desarrollo económico

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TORONTO, 8 JUNIO.- El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que la 51ª Cumbre del G7, que se celebrará del 15 al 17 de junio en la localidad turística de Kananaskis, tendrá como ejes prioritarios el fortalecimiento de la paz global, la seguridad energética, la aceleración de la transición digital y la cooperación con el sector privado para impulsar infraestructuras y desarrollo económico sostenible.

En un comunicado oficial, Carney subrayó que la cumbre reunirá no solo a los líderes del G7 —Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido—, sino también a dirigentes invitados de países clave como Ucrania, India, Brasil y México. Entre los temas centrales figura el avance hacia una “paz justa y duradera” en Ucrania, así como la resolución de otros conflictos armados internacionales.

“Abordaremos una agenda orientada al futuro que incluya socios más allá del G7, porque nuestra seguridad y prosperidad a largo plazo dependerán de construir coaliciones con aliados de valores compartidos”, indicó Carney.

Trump vuelve al G7 bajo clima de tensión diplomática

Esta cumbre marcará la primera participación internacional de alto nivel del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde que iniciara su segundo mandato en enero. La última vez que asistió a una reunión del G7 en Canadá fue en 2018, cuando su intervención terminó en un escándalo diplomático: insultó al entonces primer ministro Justin Trudeau y retiró su firma del comunicado final del grupo.

La cumbre de Kananaskis, ubicada en las Montañas Rocosas del oeste canadiense, será además la segunda vez que esta pequeña localidad acoge una cumbre del G7 (antes G8, cuando Rusia formaba parte del grupo), siendo la anterior en 2002.

Seguridad sin precedentes en las Rocosas

Ante la magnitud del evento y la presencia de líderes globales, las autoridades han blindado la zona. Kananaskis ha sido convertida en una auténtica fortaleza: patrullas terrestres y aéreas de la Policía Montada de Canadá y las fuerzas armadas vigilan permanentemente los accesos.

A partir del 10 de junio, los senderistas y campistas habituales de la zona tendrán prohibido el ingreso, y se colocarán bloques de concreto como barricadas en las vías principales. La Policía Montada estableció una zona de exclusión aérea de 55 kilómetros en torno a Kananaskis y otra de 37 kilómetros en el área del aeropuerto de Calgary.

Espacios delimitados para las protestas

Para evitar altercados, los organizadores han designado tres áreas específicas dentro de la ciudad de Calgary, a 60 kilómetros de Kananaskis, donde se permitirán las protestas planeadas contra la cumbre. Se espera que grupos ambientalistas, pacifistas y activistas por la justicia social se movilicen durante los días del encuentro.

El gobierno de Carney considera esta cumbre como una oportunidad clave para reforzar el papel internacional de Canadá: “La cumbre del G7 en Kananaskis es una ocasión para que Canadá trabaje con socios fiables y enfrente los desafíos globales con unidad, determinación y liderazgo”, afirmó el primer ministro.

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