LIMA, 30 MAYO – En un giro inesperado durante el juicio contra el expresidente peruano Pedro Castillo (2021-2022), su equipo legal planteó dudas sobre la autenticidad del mensaje a la nación que dio Castillo en diciembre de 2022, cuando anunció su intención de disolver el Congreso y gobernar por decreto. Según declaró el abogado Ricardo Hernández Medina, este video podría ser fruto de un rodaje realizado con un actor o haber sido generado mediante tecnología de inteligencia artificial.
“Hoy en día, con la inteligencia artificial todo se puede modificar”, afirmó Hernández Medina mientras se proyectaba el video en la audiencia judicial. El defensor sostuvo que no existe un reconocimiento formal ni de voz ni de imagen por parte de Castillo que pruebe que el mensaje fue emitido por él mismo. Además, señaló que su cliente no fue citado para confirmar si efectivamente es él quien aparece en el video.
Posición de Castillo
Durante la audiencia, Pedro Castillo reiteró su postura de inocencia, afirmando que lleva dos años y medio detenido injustamente por un delito que no cometió. Se refirió a sí mismo como un “presidente secuestrado” y acusó al sistema judicial peruano de actuar bajo presiones políticas. Dirigiéndose directamente a los jueces, dijo:
«Ustedes han venido a cumplir un favor, ese favor lo están haciendo a la derecha y a los que injustamente me tienen acá, de una vez, decídanla (la sentencia).»
El exmandatario aseguró que la Fiscalía no ha logrado demostrar que haya incurrido en el delito de rebelión, por el cual pide una condena de 34 años de prisión.
Contexto del caso
El 7 de diciembre de 2022, Castillo pronunció un mensaje televisivo en el que anunció su decisión de disolver el Congreso y establecer un gobierno de excepción, medidas consideradas golpistas por amplios sectores políticos y sociales. Este anuncio derivó en su destitución por el Legislativo y su posterior arresto por la Policía Nacional.
En el juicio, que ya ha contado con testimonios de decenas de testigos, incluidos exministros, congresistas, altos mandos militares y policiales, así como personal del Palacio de Gobierno y periodistas de TV Perú, la Fiscalía ha presentado diversas pruebas para sustentar la acusación de rebelión contra Castillo. Sin embargo, su defensa insiste en cuestionar la validez de estas evidencias.
Impacto de las declaraciones
La afirmación sobre la posibilidad de que el video sea falso ha generado controversia tanto dentro como fuera de la sala de audiencias. Expertos en derecho señalaron que esta estrategia busca sembrar dudas razonables sobre la autenticidad del mensaje clave que desencadenó la crisis política de 2022. Por otro lado, críticos argumentan que tal planteamiento carece de fundamento técnico y que no se ha proporcionado ninguna prueba que respalde esta teoría.
El uso de inteligencia artificial para manipular videos, conocido como «deepfakes», ha sido un tema creciente en debates legales y políticos globales. Sin embargo, aplicar esta hipótesis en el caso de Castillo parece ser una apelación extrema para debilitar la acusación fiscal.
Próximos pasos
El juicio continúa siendo uno de los procesos más seguidos en Perú debido a su relevancia histórica y política. Si bien la Fiscalía mantiene que las pruebas son concluyentes, la defensa de Castillo insiste en que el proceso está politizado y que las acusaciones carecen de sustento legal.
Este nuevo argumento añade complejidad al caso, generando debates sobre la confiabilidad de las pruebas audiovisuales en tiempos donde la tecnología puede alterar fácilmente contenido multimedia. Las próximas audiencias serán cruciales para determinar si la Sala Penal Especial de la Corte Suprema acepta estos cuestionamientos o considera suficientes las pruebas presentadas hasta ahora.
El fallo en este juicio no solo definirá el futuro jurídico de Pedro Castillo, sino que también marcará un precedente importante en cómo se abordan casos de alta relevancia política en el Perú contemporáneo, especialmente en un contexto marcado por tensiones entre poderes del Estado y desconfianza ciudadana hacia las instituciones.








