LIMA, 26 de mayo.- La presidenta de Perú, Dina Boluarte, enfrenta una de las peores crisis de popularidad en la historia del país, con su aprobación cayendo a un mínimo histórico del 2,4 %, mientras que su desaprobación alcanzó un abrumador 95,9 %, según los resultados de la última encuesta nacional realizada por la empresa CPI y difundida este lunes por la emisora RPP.


El Impacto de la Ola de Criminalidad

Uno de los factores clave detrás de esta caída es la percepción generalizada de que el gobierno de Boluarte no ha logrado controlar la creciente ola de criminalidad que afecta al país. Según la encuesta, el 64,3 % de los peruanos atribuye directamente al gobierno de Boluarte la responsabilidad por los altos niveles de delincuencia, una problemática que ha llevado a la declaración de estado de emergencia en Lima y otras regiones.

En contraste, solo un 13,4 % culpa al Congreso de la situación, mientras que un 3 % señala a la Policía Nacional o a gobiernos anteriores como responsables. Esta percepción crítica refuerza la idea de que la población considera al Ejecutivo incapaz de garantizar seguridad y orden público.


Indecisos y Tendencias Políticas

Apenas un 1,7 % de los encuestados se mantiene indeciso sobre la gestión de Boluarte, lo que refleja una polarización casi absoluta en torno a su desempeño. La mandataria asumió el cargo en diciembre de 2022 tras la destitución y detención del expresidente Pedro Castillo por un fallido intento de golpe de Estado, pero desde entonces ha enfrentado constantes críticas por su manejo de la crisis política, económica y social.

Cuando se les preguntó sobre cuál es la bancada parlamentaria más «ineficiente o corrupta», los peruanos señalaron principalmente a Fuerza Popular, el partido liderado por la excandidata presidencial Keiko Fujimori, con un 37,8 %. Le siguen:

  • Perú Libre (17,9 %), el movimiento político que llevó a Boluarte al poder junto con Pedro Castillo.
  • Alianza para el Progreso (12 %), liderado por el exalcalde de Lima, Rafael López Aliaga.

Estos resultados evidencian la desconfianza generalizada hacia las principales fuerzas políticas del país, percibidas como ineficientes o involucradas en casos de corrupción.


Preferencias Electorales para 2024

Con miras a las elecciones presidenciales del próximo año, la encuesta también exploró las preferencias electorales de los peruanos. Los resultados muestran que el expresidente Martín Vizcarra (2018-2020) lidera las intenciones de voto con un 15,1 %, a pesar de enfrentar múltiples investigaciones por presunta corrupción.

Le sigue Keiko Fujimori, también procesada por lavado de activos, con un 10,3 %. Otros posibles candidatos incluyen:

  • Rafael López Aliaga (8,4 %), actual alcalde de Lima.
  • Carlos Álvarez (6,9 %), un actor cómico que ha ganado popularidad como figura antisistema.

Los encuestados expresaron preferencias ideológicas claras para el próximo gobierno:

  • Centro (34,1 %)
  • Derecha moderada (22,9 %)
  • Izquierda moderada (8,5 %)
  • Derecha extrema (4,3 %)

Esta tendencia indica que la mayoría de los peruanos prefieren líderes políticos moderados, aunque persisten divisiones significativas sobre el rumbo que debe tomar el país.


Metodología de la Encuesta

La encuesta fue realizada por CPI entre el 15 y 23 de mayo de 2023, con una muestra de 1.200 personas distribuidas a nivel nacional. El estudio tiene un nivel de confianza del 95,5 % y un margen de error de 2,8 %.


Conclusión

La administración de Dina Boluarte está profundamente debilitada por la percepción de inacción frente a la violencia y la inseguridad, así como por la desconfianza generalizada hacia las instituciones políticas. Con una aprobación de apenas 2,4 %, su gobierno enfrenta un reto monumental para reconectar con la ciudadanía y recuperar credibilidad en los meses restantes antes de las elecciones presidenciales de 2024.

Este escenario plantea serias interrogantes sobre el futuro político del país, donde figuras polémicas como Martín Vizcarra y Keiko Fujimori lideran las preferencias electorales, reflejando un descontento generalizado con la clase política tradicional. Sin soluciones efectivas a la crisis de seguridad y gobernanza, el desafío para cualquier próximo líder será restaurar la confianza pública y abordar las demandas urgentes de los peruanos.

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