Redacción deportes, 24 de mayo.- El tenista serbio Novak Djokovic logró este sábado un hito histórico al ganar el título número 100 de su carrera profesional al vencer al polaco Hubert Hurkacz en una emocionante final del torneo de Ginebra, Suiza. El partido, que duró tres horas y ocho minutos, se definió con parciales de 5-7, 7-6(2) y 7-6(2), marcando una sufrida pero memorable remontada para el jugador de Belgrado.


Una Batalla Contracorriente

Desde el inicio, el encuentro fue un desafío para Djokovic. El primer set lo perdió tras un quiebre en el duodécimo juego, cuando Hurkacz aprovechó una pequeña debilidad en el saque del serbio. El polaco, que no había perdido ningún set hasta la final, mostró una firmeza inusitada y parecía estar listo para llevarse el triunfo.

Sin embargo, Djokovic demostró por qué es uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. A pesar de no poder quebrar el saque de Hurkacz en el segundo set, el serbio dominó el desempate para igualar el marcador. En el tercer set, después de comenzar con un break en contra (2-0), Djokovic encontró fuerzas para recuperarse, nivelar el partido en 4-4 y cerrar con otro desempate impecable.


El Centenario Histórico

Este título en Ginebra convierte a Djokovic en el tercer jugador de la historia con más trofeos en el circuito masculino, solo superado por el estadounidense Jimmy Connors (109 títulos) y el suizo Roger Federer (103). Además, el serbio se convierte en el primer hombre de la Era Abierta en ganar al menos un título en 20 temporadas diferentes, un logro que subraya su longevidad y consistencia en el tenis profesional.

Con 38 años recién cumplidos, Djokovic también se establece como el campeón de mayor edad en la historia del torneo de Ginebra, reforzando su estatus como uno de los atletas más resilientes del deporte moderno.


Un Resurgir en Tierra Batida

El título llega en un momento clave para Djokovic, quien no había ganado un partido en tierra batida desde los Juegos Olímpicos de París 2024, donde conquistó el oro, el último gran trofeo que faltaba en su historial. Antes de Ginebra, el serbio había caído en sus primeros partidos en cuatro torneos esta temporada, incluidos Masters 1.000 como Montecarlo y Madrid.

Este triunfo no solo le da confianza de cara a Roland Garros, que comienza el próximo domingo, sino que también pone fin a una sequía de seis meses sin títulos en el circuito ATP. Su última victoria había sido en noviembre de 2023, cuando conquistó el Masters 1.000 de París y las Finales ATP.


Hurkacz: Un Rival Digno

El polaco Hubert Hurkacz, considerado el mejor jugador de su país en la historia, llegó a la final invicto en sets, mostrando un nivel sobresaliente durante todo el torneo. Sin embargo, frente a un Djokovic inspirado y experimentado, Hurkacz no pudo mantener la ventaja inicial. Aunque lideró en momentos clave, especialmente en el tercer set, el desgaste físico y la presión de enfrentarse a un rival de la talla de Djokovic hicieron mella en su rendimiento.


Un Legado Imparable

Con este título, Djokovic añade otro capítulo a su impresionante carrera. Sus 24 títulos de Grand Slam, 40 Masters 1.000 y 7 Finales ATP ya lo sitúan entre los grandes de la historia, pero alcanzar los 100 títulos en el circuito ATP lo consolida aún más como uno de los jugadores más completos y exitosos de todos los tiempos.

En declaraciones tras el partido, Djokovic destacó la importancia del logro:

“Es un sueño hecho realidad. No ha sido fácil llegar aquí, pero cada desafío me hace más fuerte. Este título es especial porque representa mi resiliencia y amor por este deporte”.


Mirando hacia Roland Garros

El triunfo en Ginebra no solo es una celebración personal para Djokovic, sino también una señal clara de que está listo para competir al máximo nivel en Roland Garros, donde buscará ampliar su legado como el jugador con más títulos de Grand Slam. Su actuación en tierra batida ha sido progresiva, y este título llega como un impulso crucial para enfrentar a los mejores del mundo en París.

Con su característica determinación y habilidad en situaciones de alta presión, Djokovic sigue demostrando que, incluso a los 38 años, sigue siendo un contendiente indiscutible en cualquier superficie. Su centenario no es solo un récord; es una declaración de que su legado continúa creciendo.

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