CIUDAD DE PANAMÁ, 11 de mayo de 2023.- El expresidente panameño Ricardo Martinelli abandonó repentinamente la embajada de Nicaragua en Panamá el sábado por la noche, tras permanecer refugiado allí durante más de un año. Martinelli llegó a Colombia después de recibir asilo político del gobierno de Gustavo Petro, según confirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá.
Un Cambio Repentino en su Situación Legal
Martinelli, de 73 años, había buscado refugio en la embajada nicaragüense en febrero de 2024, tras ser condenado a 10 años de prisión por blanqueo de capitales relacionados con la compra de un grupo editorial en Panamá. Desde entonces, su situación legal había sido objeto de tensiones diplomáticas entre Panamá, Nicaragua y otros actores regionales.
El expresidente celebró su llegada a Bogotá con mensajes publicados en su cuenta de X (antes Twitter): “Feliz y contento porque estoy ya en Bogotá, donde recibí asilo político al ser un perseguido político”. Agradeció al presidente colombiano Gustavo Petro, al gobierno nicaragüense y a su mandatario, Daniel Ortega, así como a su esposa, Rosario Murillo, por haberle brindado protección durante los 16 meses que permaneció en la embajada. “Gracias a ellos pude salvar mi vida”, escribió.
La Decisión de Colombia: Un Reconocimiento Histórico
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá informó que el asilo fue notificado formalmente mediante una carta del presidente Petro dirigida a su homólogo panameño, José Raúl Mulino. En respuesta, el gobierno panameño otorgó el salvoconducto necesario para garantizar la salida “pronta y segura” de Martinelli hacia Colombia.
En un comunicado posterior, la cancillería colombiana explicó que la decisión se basa en el principio pro persona y la larga tradición humanista de Colombia de proteger a personas perseguidas por razones políticas. “Colombia es un Estado que históricamente ha reconocido con el mayor respeto, cumplimiento y promoción a las instituciones de Derecho Internacional, incluyendo la de asilo en el sistema interamericano”, señaló la cartera.
Tensiones Diplomáticas y Obstáculos Previos
Nicaragua había concedido asilo a Martinelli en febrero de 2024, pero su salida de Panamá no se materializó hasta marzo de este año, cuando el gobierno panameño emitió un salvoconducto por razones humanitarias. Sin embargo, el proceso se complicó debido a demandas adicionales del gobierno nicaragüense, que exigió aclaraciones sobre lo que consideraba “incongruencias”.
Estas tensiones surgieron después de que una jueza panameña solicitara a Interpol emitir una alerta roja de captura contra Martinelli, lo que generó incertidumbre sobre su futuro inmediato. Finalmente, el acuerdo diplomático permitió su salida hacia Colombia.
Un Legado Marcado por Logros y Controversias
Martinelli gobernó Panamá entre 2009 y 2014, un período caracterizado por un rápido crecimiento económico impulsado por proyectos emblemáticos como la construcción del primer metro de Centroamérica y la expansión del Canal de Panamá. Sin embargo, su administración también estuvo marcada por acusaciones de corrupción, sobornos y sobrecostos en obras públicas.
En enero de 2023, Martinelli fue sancionado por Estados Unidos por su implicación en casos de corrupción, incluyendo el escándalo de sobornos de la constructora brasileña Odebrecht. Además, enfrenta cargos pendientes en Panamá por ese caso, cuyo juicio ha sido reprogramado en múltiples ocasiones.
El año pasado, Martinelli fue inhabilitado para postularse a un segundo mandato presidencial en los comicios de 2024, donde lideraba los sondeos. Su compañero de fórmula, José Raúl Mulino, asumió la candidatura del partido Cambio Democrático y resultó electo presidente.
Reacciones y Perspectivas Futuras
La partida de Martinelli hacia Colombia cierra temporalmente un capítulo de incertidumbre diplomática y judicial en Panamá. Sin embargo, su caso sigue siendo un punto de controversia en la política nacional, especialmente por las acusaciones de corrupción que aún pesan sobre él.
Para Colombia, la decisión de otorgar asilo subraya su compromiso con los principios internacionales de protección a personas perseguidas políticamente, aunque podría generar tensiones con Panamá y otros países involucrados en los procesos legales contra Martinelli.
Mientras tanto, el expresidente asegura haber encontrado un refugio seguro en Bogotá, aunque su futuro político y legal sigue siendo incierto.




