LIMA, 2 de mayo.- Seis internos extranjeros escaparon de un centro juvenil para menores en la capital peruana durante la madrugada del viernes, exacerbando las preocupaciones sobre la seguridad carcelaria y la creciente ola de violencia atribuida a actividades delictivas. Este incidente ocurre poco más de una semana después de que otro reo venezolano se fugara de la cárcel más poblada del país, el penal de Lurigancho, en medio de un aumento alarmante de asesinatos y extorsiones.
Detalles de la Fuga
El director del programa nacional de centros juveniles de Perú, Francisco Naquira, confirmó que tras realizar un conteo rutinario en el Centro Juvenil de Diagnóstico y Rehabilitación de Lima, se detectó la ausencia de seis internos, todos ellos de nacionalidad venezolana. Según Naquira, los jóvenes tenían mandatos judiciales de reclusión de entre cuatro y cinco años.
Debido a las restricciones legales que protegen la identidad de los menores infractores, las autoridades no revelaron los nombres ni los delitos específicos por los cuales los fugados estaban recluidos.
Las imágenes captadas por cámaras de seguridad mostraron cómo los seis jóvenes utilizaron dos sogas improvisadas, hechas con retazos de pantalones vaqueros, para descender desde una pared exterior del centro juvenil que mide más de nueve metros de altura.
En un video obtenido por televisoras locales, se observó a tres de los fugados caminando tranquilamente por las calles del distrito de San Miguel, donde está ubicado el centro juvenil. Uno de ellos iba descalzo, mientras que investigadores hallaron en el lugar una gorra de béisbol con mensajes inquietantes escritos en tinta: la frase “Antitren”, acompañada de un dibujo de una pistola y la palabra “Venezuela”.
Reincidentes: La Fuga de Lurigancho
Este episodio sigue a otro reciente y preocupante caso ocurrido el pasado 22 de abril, cuando un preso venezolano escapó del penal de Lurigancho, la prisión más grande y congestionada de Perú. El fugado escaló la pared de la cárcel y saltó al exterior, perdiéndose rápidamente entre las calles de un barrio periférico de Lima. Un vecino grabó el momento en el que el hombre corría tras su fuga, evidenciando fallas graves en la seguridad del recinto penitenciario.
Ambos incidentes han generado críticas hacia el sistema penitenciario peruano, señalado de ser incapaz de garantizar la custodia de los reclusos, especialmente aquellos vinculados a redes criminales.
Contexto: Ola de Violencia en Perú
Las fugas de prisiones y centros juveniles coinciden con un incremento sin precedentes en la violencia delictiva en Perú. Entre principios de año y el 27 de abril, se registraron 721 asesinatos, una cifra significativamente mayor a los 591 homicidios contabilizados en el mismo período de 2024. Esta es la mayor cantidad de muertes violentas desde que Perú comenzó a registrarlas en el Sistema Informático Nacional de Defunciones en 2017.
Adicionalmente, las denuncias por extorsión aumentaron un 14% en el primer trimestre de 2025 en comparación con el mismo periodo del año anterior, según datos de la policía. Estos delitos están siendo atribuidos en gran parte a pandillas y organizaciones criminales, muchas de ellas lideradas por extranjeros, principalmente venezolanos.
Preocupación por la Presencia de Extranjeros en el Crimen Organizado
La participación de extranjeros, particularmente venezolanos, en actividades delictivas ha sido un tema recurrente en el debate público peruano. Las autoridades han señalado que algunos grupos criminales, como el Tren de Aragua, han extendido sus operaciones desde Venezuela hacia otros países de América Latina, incluyendo Perú.
Sin embargo, este fenómeno también ha generado tensiones sociales, con sectores de la población expresando preocupación por la creciente migración venezolana y su supuesta relación con el aumento de la criminalidad. Activistas y expertos han advertido contra la estigmatización de toda una comunidad, destacando que la mayoría de los migrantes son personas que buscan refugio y oportunidades económicas.
Respuesta del Gobierno y Desafíos Pendientes
El gobierno peruano enfrenta una crisis de seguridad pública que ha puesto en evidencia las debilidades estructurales del sistema penitenciario y las fuerzas de seguridad. Los recientes incidentes han generado llamados urgentes para mejorar las condiciones de infraestructura en cárceles y centros juveniles, así como para fortalecer las políticas de prevención del delito.
Aunque las autoridades han anunciado investigaciones exhaustivas sobre ambas fugas, la población exige medidas concretas para abordar la violencia y la impunidad. Para muchos, la situación refleja la necesidad de reformar el sistema judicial y penitenciario para garantizar su efectividad y transparencia.
Conclusión: Una Crisis Multifacética
La fuga de los seis internos venezolanos del centro juvenil en Lima es un síntoma más de la crisis de seguridad que enfrenta Perú. La combinación de violencia creciente, fugas carcelarias y la participación de extranjeros en actividades criminales ha generado un clima de incertidumbre y temor entre los ciudadanos.
Mientras tanto, el gobierno debe navegar cuidadosamente entre la necesidad de garantizar la seguridad pública y evitar la discriminación contra comunidades migrantes. Como destacó Naquira, «este es un problema complejo que requiere soluciones integrales, no solo medidas punitivas».
Hasta ahora, la búsqueda de los fugados continúa, pero el incidente deja claro que el sistema penitenciario peruano necesita urgentemente reformas profundas para prevenir futuros episodios similares.








