ENTRE RÍOS (BOLIVIA), 20 ABRIL.- El expresidente de Bolivia Evo Morales (2006-2019) reafirmó este sábado su candidatura para las elecciones presidenciales programadas para el próximo 17 de agosto, durante una concentración masiva en la población de Entre Ríos, ubicada en el Trópico de Cochabamba, un bastión histórico del líder indígena. Sin embargo, pese a su proclamación, Morales aún no ha revelado el nuevo partido político con el que buscará competir en los comicios.
Un Líder Desafiante
Morales encabezó el evento rodeado de cientos de simpatizantes, quienes lo recibieron con entusiasmo en esta región clave donde su influencia sindical y política sigue siendo significativa. Durante su discurso, el exmandatario aseguró que su movimiento será imbatible en las urnas y criticó duramente a sus detractores:
«Estamos convencidos que vamos a ganar las elecciones este año, por eso nos tienen tanto miedo, tanta bronca, tantas difamaciones (…) Unidos somos invencibles, movilizados inalcanzables», declaró.
El expresidente destacó que sus seguidores no solo respaldan su candidatura, sino que también defienden su proyecto político conocido como la «revolución democrática cultural», prometiendo que «la derecha no volverá» al poder en Bolivia.
El Misterio del Nuevo Partido
Aunque Morales ya fue proclamado formalmente como candidato presidencial el 31 de marzo bajo el lema ‘Evo Pueblo’, aún no ha anunciado con qué sigla política inscribirá su candidatura. En su discurso del sábado, Morales intentó calmar las preocupaciones de sus seguidores al asegurar que el partido está garantizado, aunque evitó dar más detalles.
«Por razones de seguridad no quiero comentarles de la sigla, pero la sigla está garantizada para participar en estas elecciones», afirmó.
Este hermetismo refleja la delicada situación política y legal que enfrenta Morales, quien ha sido objeto de investigaciones judiciales y tiene una orden de captura pendiente desde octubre pasado por un caso de supuesta trata agravada de personas, relacionado con una presunta relación con una menor de edad en 2016. Desde noviembre, Morales no ha abandonado la región del Trópico de Cochabamba, protegido por vigilias permanentes de sus seguidores que bloquean cualquier intento de detención.
Fracturas en el Oficialismo
La postulación de Morales profundiza la fractura dentro del oficialismo boliviano, liderado actualmente por el presidente Luis Arce, quien pertenece al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido que Morales fundó y lideró hasta perder su control en 2021. Desde entonces, el MAS ha quedado bajo la dirección de Grover García, aliado cercano de Arce, mientras que Morales ha sido marginado del partido.
Las diferencias entre Arce y Morales se han agudizado desde finales de 2021, cuando surgieron desacuerdos sobre la estrategia electoral del MAS y las decisiones políticas del gobierno actual. Esta división ha generado tensiones internas en el oficialismo, fragmentando el apoyo político que alguna vez estuvo unificado bajo el liderazgo de Morales.
Andrónico Rodríguez: Una Figura Controvertida
En el acto de Entre Ríos, uno de los ausentes notables fue Andrónico Rodríguez, actual presidente del Senado y líder de la Federación Sindical de Productores de Coca del Trópico de Cochabamba, un área clave para Morales. Aunque Rodríguez es considerado por algunos analistas como un potencial candidato presidencial alternativo dentro del oficialismo, ha negado repetidamente esa posibilidad.
Sin embargo, sectores cercanos a Rodríguez lo han proclamado como aspirante, lo que ha generado críticas entre los seguidores de Morales, quienes insisten en que su líder es «el único» candidato legítimo del movimiento socialista.
Un Futuro Incierto
Con las elecciones previstas para agosto, el panorama político en Bolivia sigue siendo incierto. Mientras Morales busca consolidar su candidatura y mantener su influencia, enfrenta desafíos significativos, incluyendo investigaciones judiciales, órdenes de captura y una creciente polarización dentro del oficialismo.
A pesar de estos obstáculos, el expresidente sigue siendo una figura central en la política boliviana, con un amplio respaldo en regiones rurales y sindicales. Su eventual participación en las elecciones podría marcar un punto de inflexión en la lucha por el poder en el país andino, especialmente si logra superar las trabas legales y organizativas que enfrenta.
Conclusión
La reaparición pública de Evo Morales como candidato presidencial refuerza su intención de regresar al escenario político nacional, aunque su futuro depende de su capacidad para sortear las acusaciones en su contra y consolidar un nuevo partido político. Mientras tanto, las divisiones dentro del oficialismo y la creciente tensión entre sus seguidores y otros sectores del MAS complican aún más el panorama electoral. Bolivia parece encaminarse hacia un proceso electoral polarizado, con Morales como protagonista central una vez más.








