São Paulo, 23 ago.- Aunque Brasil mantiene la inflación bajo control y el desempleo en niveles históricamente bajos, una parte importante de la población percibe que el dinero ya no alcanza para cubrir las necesidades básicas. El alto endeudamiento de los hogares se ha convertido así en una de las principales preocupaciones económicas y podría afectar las posibilidades electorales del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en los comicios de octubre.
El principal rival de Lula, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ha convertido el costo de vida en uno de los ejes de su campaña, con promesas de reducciones de impuestos y medidas destinadas a bajar los precios de los alimentos.
La inflación interanual se sitúa en 4,44 %, dentro del objetivo establecido por el Banco Central, mientras que los precios de los alimentos incluso han aumentado a un ritmo inferior. Sin embargo, muchos brasileños aseguran que su poder adquisitivo se ha deteriorado.
Antónia de Soriano, una jubilada consultada en São Paulo, describió su situación económica como “apretada” y aseguró que los precios en las tiendas son cada vez más difíciles de afrontar.
Ocho de cada diez brasileños tienen deudas
El problema no se limita al precio de los productos. Ocho de cada diez brasileños tienen algún tipo de deuda y casi un tercio de los hogares registra pagos atrasados, según datos de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo.
El economista Rafael Chaves, coordinador del doctorado de la Escuela Brasileña de Economía y Finanzas de la Fundación Getúlio Vargas, advierte que el elevado endeudamiento puede terminar afectando al conjunto de la economía.
Según el especialista, una contracción del consumo podría provocar posteriormente una reducción de las inversiones empresariales y del gasto público, generando un ajuste que terminaría deteriorando la percepción económica de los hogares y las empresas.
Esta situación, considera Chaves, podría traducirse en mayor insatisfacción social y favorecer una alternancia política en las elecciones.
Tasas de interés y presión fiscal
El panorama se complica por las elevadas tasas de interés. La tasa oficial se encuentra en 14 %, mientras que los intereses de las tarjetas de crédito pueden alcanzar alrededor del 400 % anual.
Para Chaves, contener el endeudamiento de las familias requiere abordar también el crecimiento de la deuda pública, que ronda el 82 % del PIB.
El Gobierno de Lula puso en marcha el programa Desenrola para facilitar la renegociación de las deudas de familias morosas. Sin embargo, el economista considera que la medida proporcionó alivio a corto plazo, pero no solucionó las causas estructurales del problema.
El especialista sostiene que Brasil necesitará afrontar un ajuste fiscal para contener el crecimiento de la deuda y advierte de que, si no se realizan reformas, la corrección podría producirse mediante una mayor inflación, con un impacto especialmente fuerte sobre los hogares de menores ingresos.
La economía golpea a Lula en las encuestas
El deterioro de la percepción económica también comienza a reflejarse en las encuestas electorales.
La última encuesta de Datafolha, publicada el viernes, sitúa a Lula con el 39 % de las intenciones de voto, frente al 32 % de Flávio Bolsonaro.
La diferencia es menor que la registrada cuatro años atrás. En ese mismo momento de la campaña anterior, Lula alcanzaba el 47 %, mientras Jair Bolsonaro obtenía el 32 %.
Con las elecciones de octubre cada vez más cerca, el costo de vida, el endeudamiento de las familias y la percepción sobre el poder adquisitivo se perfilan como factores decisivos para definir el voto de los brasileños.








