Montreal, 22 agosto.- El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció que Canadá impondrá represalias comerciales contra Estados Unidos después de que entraran en vigor nuevos aranceles del 50 % sobre miles de millones de dólares en productos canadienses.
Los nuevos gravámenes comenzaron a aplicarse después de que Ottawa y Washington no lograran cerrar un acuerdo comercial antes del plazo establecido por la administración de Donald Trump. Carney confirmó que su Gobierno suspenderá las negociaciones y ordenó a los representantes canadienses regresar a Ottawa.
El mandatario aseguró que las nuevas medidas estadounidenses son inaceptables y adelantó que Canadá responderá “dólar por dólar” para contrarrestar el impacto sobre la economía nacional.
“No podemos aceptar lo que han ofrecido, ni daremos lo que han pedido”, afirmó Carney, quien calificó los cambios planteados por Washington en las últimas horas como “injustos” y “antieconómicos”.
Los nuevos aranceles afectan a miles de millones de dólares
La administración Trump comenzó a aplicar aranceles del 50 % a cientos de productos canadienses cuyo valor supera los 28.000 millones de dólares estadounidenses.
Entre los bienes afectados figuran productos electrónicos, madera contrachapada, cemento, vino, artículos de plástico y palos de hockey, además de otros productos destinados al mercado estadounidense.
El impacto será especialmente importante para el sector electrónico canadiense. Las exportaciones de equipos electrónicos afectados superan los 4.000 millones de dólares estadounidenses, mientras que los productos plásticos sujetos a los nuevos gravámenes representan alrededor de 3.000 millones de dólares.
La medida supone una nueva escalada en la disputa comercial entre los dos países, cuyas economías mantienen una de las relaciones comerciales más estrechas del mundo.
Washington responsabiliza a Canadá
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, sostuvo que las negociaciones fracasaron porque Canadá rechazó las condiciones ofrecidas por Washington.
Según Greer, Estados Unidos había propuesto que Canadá recibiera un trato comercial preferencial frente a otros grandes exportadores. Sin embargo, afirmó que las nuevas exigencias de Ottawa y el mantenimiento de algunas represalias canadienses alteraron el equilibrio alcanzado durante las conversaciones.
Las negociaciones estuvieron encabezadas por el ministro canadiense de Comercio, Dominic LeBlanc, y Greer, quienes mantuvieron reuniones durante toda la semana en Washington para intentar alcanzar un acuerdo antes de la entrada en vigor de los nuevos aranceles.
Canadá prepara su respuesta
Carney afirmó que las represalias canadienses se concentrarán en determinados sectores y que Ottawa buscará responder de manera proporcional a las medidas estadounidenses.
El Gobierno canadiense también deberá evaluar el impacto que la nueva ronda de aranceles tendrá sobre empresas, trabajadores y consumidores, especialmente en industrias altamente dependientes del mercado estadounidense.
La Cámara de Comercio canadiense advirtió que los nuevos gravámenes representan un golpe considerable para la competitividad de las empresas y calificó la medida como insostenible para numerosos negocios.
La disputa también amenaza con complicar las futuras negociaciones sobre el acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México, mientras ambos países mantienen posiciones cada vez más alejadas.
Una relación comercial cada vez más tensa
Carney reconoció que la relación económica con Estados Unidos ha cambiado profundamente desde el regreso de Trump a la Casa Blanca y señaló que Canadá no puede esperar recuperar las condiciones comerciales del pasado.
El primer ministro sostuvo que su Gobierno ya había entendido que Washington estaba modificando sus relaciones comerciales incluso con sus aliados más cercanos.
La nueva escalada ocurre después de meses de aranceles estadounidenses sobre automóviles, acero, aluminio y madera canadienses, medidas que han generado presión sobre la industria y el crecimiento económico de Canadá.
Con los nuevos gravámenes ya vigentes y Ottawa preparando una respuesta equivalente, la disputa comercial entre los dos países entra en una nueva fase de confrontación.








