Edmonton, 30 Mayo.- A menos de cinco meses del referéndum convocado para el próximo 19 de octubre, Alberta vive un intenso debate político sobre su relación con Canadá, marcado por la ausencia de un liderazgo único tanto entre los partidarios de la permanencia como entre quienes promueven una eventual independencia de la provincia.

A diferencia de otros procesos soberanistas históricos, como el referéndum de Quebec de 1995, la campaña en Alberta no está encabezada por una sola organización ni por figuras políticas claramente definidas. En ambos bandos han surgido múltiples grupos con estrategias, prioridades e incluso diferencias internas que dificultan la construcción de una voz unificada.

La consulta propuesta por el Gobierno de la primera ministra Danielle Smith no preguntará directamente a los ciudadanos si desean la independencia, sino si apoyan iniciar un proceso legal que podría desembocar posteriormente en un referéndum vinculante sobre la separación de Alberta de Canadá.

Los grupos que defienden la permanencia en Canadá

Entre las organizaciones federalistas destaca Forever Canadian, liderada por el exviceprimer ministro de Alberta, Thomas Lukaszuk. El grupo ya ha iniciado una campaña provincial con oficinas, actos públicos y una gira promocional para movilizar a los votantes que desean mantener a Alberta dentro de la federación canadiense.

Otra organización relevante es Vote Stay, impulsada por el exministro conservador federal Monte Solberg. Su estrategia se centra principalmente en campañas publicitarias y digitales para persuadir a los ciudadanos sobre los riesgos económicos y políticos de una eventual separación.

También ha surgido Lead, Don’t Leave, un grupo formado por académicos, economistas y exdirigentes políticos que busca aportar análisis e investigaciones sobre las consecuencias de la independencia y promover reformas dentro de Canadá en lugar de una ruptura.

Por su parte, el estratega político Stephen Carter impulsa Alberta’s Voice, una iniciativa que no solo hará campaña contra la separación, sino también sobre las otras preguntas que serán sometidas a votación junto al referéndum.

En el ámbito político, tanto el Partido Nuevo Demócrata de Alberta (NDP) como destacados dirigentes federales han manifestado su rechazo a la independencia. La propia Danielle Smith ha reiterado que no apoya la secesión, mientras que el líder conservador federal Pierre Poilievre y el primer ministro Mark Carney han expresado públicamente su compromiso con la unidad canadiense.

El movimiento separatista llega dividido

Del lado independentista, el histórico Alberta Prosperity Project (APP) continúa siendo uno de los grupos más visibles. La organización ha liderado durante años campañas a favor de la soberanía provincial y fue clave en la recogida de firmas que impulsó el actual debate político.

Sin embargo, dentro del movimiento existen importantes discrepancias. Algunos dirigentes, como el abogado Jeffrey Rath, han criticado abiertamente a Danielle Smith por no promover una pregunta más directa sobre la independencia, mientras otros consideran que atacar al Gobierno provincial podría perjudicar la causa separatista.

Otro actor destacado es Next Step Alberta, liderado por el abogado Keith Wilson, quien apuesta por una campaña centrada en convencer a los votantes mediante estudios, propuestas económicas y planes de transición para una hipotética Alberta independiente.

A su vez, el activista Chris Scott impulsa la iniciativa Let’s Talk Alberta, que organiza reuniones comunitarias y recorridos por distintas localidades de la provincia para promover el debate sobre la soberanía provincial.

Un debate que redefine el futuro político de Alberta

La consulta de octubre se perfila como uno de los acontecimientos políticos más importantes en la historia reciente de Alberta. Aunque las encuestas muestran opiniones divididas sobre la relación de la provincia con Ottawa, el resultado podría influir significativamente en el debate sobre el federalismo canadiense y el reparto de competencias entre las provincias y el Gobierno federal.

Mientras los grupos federalistas buscan convencer a los ciudadanos de que las reformas deben realizarse dentro de Canadá, los movimientos independentistas intentan capitalizar el creciente descontento de una parte del electorado con las políticas federales.

Con la campaña apenas comenzando, Alberta se encamina hacia meses de intenso debate político que podrían redefinir su papel dentro de la federación canadiense.

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