Cali (Colombia), 11 Mayo.— En una de las zonas más golpeadas por el microtráfico en la ciudad de Cali, un grupo de voluntarios recorre cada martes por la noche el barrio Sucre para alimentar a decenas de perros y gatos callejeros, en una labor que ha terminado impactando también la vida de habitantes en situación de calle.
El proyecto, conocido como voluntariado interespecie y liderado por la Fundación Samaritanos de la Calle, reparte comida a más de 400 animales en condiciones vulnerables. La iniciativa combina atención animal con acompañamiento social a personas que viven en la calle, muchas de ellas con vínculos estrechos con sus mascotas.
Uno de los testimonios más significativos es el de Walter Castro, quien aseguró que su perro Rocky fue clave para cambiar su vida. Según relata, el animal enfermó gravemente, fue atendido por los voluntarios y logró sobrevivir tras un tratamiento médico. A partir de ese proceso, Castro abandonó el consumo y la venta de drogas y actualmente trabaja en el ámbito legal.
Los recorridos se realizan entre las 18:00 y las 22:00 horas, cuando los voluntarios distribuyen alimentos preparados con ingredientes como carne e hígado de pollo. Durante el trayecto, los equipos son recibidos por perros y gatos que ya reconocen la rutina semanal.
Además de la alimentación, el programa ha permitido la atención veterinaria de animales enfermos o heridos, así como la esterilización de más de mil ejemplares en coordinación con la Unidad Administrativa de Protección Animal de la Alcaldía de Cali.
El barrio Sucre, uno de los sectores más afectados por la exclusión social y el consumo de drogas, concentra a gran parte de los más de 6.000 habitantes de calle que se estima viven en la ciudad.
Los voluntarios aseguran que la iniciativa no solo busca alimentar animales, sino también reconstruir vínculos humanos en medio de entornos marcados por la violencia y la marginalidad, mientras que residentes del sector destacan el impacto positivo de la labor semanal en la comunidad.








