Washington, 4 de mayo de 2026.- Estados Unidos intensificó su presencia militar en el Golfo Pérsico con el envío de destructores lanzamisiles que atravesaron el estrecho de Ormuz para escoltar buques comerciales, en una operación que ha elevado la tensión con Irán y reactivado el riesgo de un conflicto abierto en la región.
El despliegue forma parte del denominado “Proyecto Libertad”, impulsado por el presidente Donald Trump, con el objetivo de garantizar el tránsito marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo, afectada por el bloqueo iraní desde el inicio de la guerra hace más de dos meses.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó que dos buques mercantes estadounidenses lograron cruzar el estrecho “con seguridad”, mientras la operación contempla el despliegue de más de 100 aeronaves, 15.000 efectivos y una flota naval con misiles guiados.
Sin embargo, el anuncio provocó una reacción inmediata en la región. Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos activaron una alerta por misiles, la primera desde el alto el fuego de abril, aunque no se reportaron víctimas ni daños materiales.
Teherán respondió con dureza y advirtió que cualquier presencia militar extranjera en la zona será considerada una amenaza directa. Altos mandos iraníes aseguraron que “toda fuerza que intente cruzar el estrecho será atacada”, en referencia explícita a las operaciones estadounidenses.
Mientras tanto, medios iraníes afirmaron que un buque estadounidense había sido alcanzado cerca de sus costas, una versión desmentida categóricamente por Washington, que negó cualquier daño a su flota.
El aumento de la tensión coincide con el estancamiento de las negociaciones entre ambas potencias. Irán ha presentado una propuesta de paz que exige el levantamiento de sanciones y la retirada de fuerzas estadounidenses, mientras Washington mantiene su presión militar y económica en la región.
El control del estrecho de Ormuz, por donde transita una parte significativa del petróleo mundial, se ha convertido en el principal punto de presión de Irán, capaz de impactar los mercados energéticos globales pese a su inferioridad militar frente a Estados Unidos.
Analistas del sector marítimo advierten que la operación podría desencadenar nuevos enfrentamientos si no se logra una salida diplomática, mientras la comunidad internacional observa con preocupación el aumento del riesgo en una de las rutas comerciales más sensibles del planeta.







