Edimburgo, 17 Marzo.- El Parlamento de Escocia vota este martes un proyecto de ley que podría convertir al país en la primera región del Reino Unido en legalizar la muerte asistida para adultos con enfermedades terminales.

La iniciativa permitirá que pacientes con una expectativa de vida de seis meses o menos puedan solicitar ayuda para poner fin a su vida, siempre que dos médicos certifiquen su condición y su capacidad mental para tomar la decisión.

El proyecto, impulsado por el legislador Liam McArthur, será sometido a un voto libre, lo que significa que los parlamentarios podrán decidir según su conciencia y no bajo disciplina de partido, haciendo impredecible el resultado final.

McArthur instó a sus colegas a respaldar la propuesta, argumentando que busca evitar el sufrimiento innecesario de personas en fase terminal. “Es hora de mirar a los escoceses con enfermedades terminales a los ojos y hacer este cambio”, afirmó.

Sin embargo, la iniciativa enfrenta una fuerte oposición. La viceprimera ministra Kate Forbes, del gobernante Partido Nacional Escocés, adelantó que votará en contra, al igual que diversas organizaciones médicas, incluyendo el Real Colegio de Psiquiatras y la Real Sociedad Farmacéutica, que advierten sobre riesgos en su implementación.

Los críticos sostienen que la legalización de la muerte asistida podría generar presiones indebidas sobre personas vulnerables, como ancianos, discapacitados o pacientes con enfermedades graves, que podrían sentirse obligados a tomar esa decisión para no representar una carga.

El debate en Escocia se produce mientras una propuesta similar permanece estancada en el Parlamento del Reino Unido. La Cámara de los Comunes aprobó en junio la Ley de Adultos Enfermos Terminales, pero el texto ha quedado bloqueado en la Cámara de los Lores tras la presentación de más de 1.000 enmiendas.

En caso de no avanzar antes del final del actual periodo legislativo en mayo, el proyecto británico quedaría descartado, obligando a reiniciar el proceso desde cero.

Mientras tanto, territorios como Jersey y la Isla de Man, dependencias de la Corona británica, ya han aprobado leyes similares que están pendientes de la aprobación del rey Carlos III.

A nivel internacional, la muerte asistida es legal en países como Canadá, España, Suiza y Australia, así como en varias jurisdicciones de Estados Unidos, aunque con diferentes criterios y regulaciones.

La votación en Escocia podría marcar un punto de inflexión en el debate sobre el final de la vida en el Reino Unido, en medio de una discusión ética, médica y legal que continúa generando profunda división.

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