WASHINGTON, 16 de marzo — Más de 4.000 millones de dólares en mercancías cruzan cada día las fronteras de Estados Unidos con México y Canadá, una red comercial que sostiene fábricas, supermercados y cadenas de suministro en toda América del Norte. Sin embargo, el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T‑MEC) se encuentra ahora en un momento decisivo mientras los tres países inician negociaciones que podrían redefinir el mayor bloque comercial del continente.

El acuerdo, que entró en vigor el 1 de julio de 2020 durante el primer mandato del presidente estadounidense Donald Trump, permitió mantener gran parte del comercio regional libre de aranceles, facilitando el intercambio de piezas automotrices, productos agrícolas y materias primas entre las tres economías.

Sin embargo, el tratado enfrenta ahora un proceso de revisión que podría transformarlo profundamente o incluso poner en riesgo su continuidad.

Comienzan las conversaciones comerciales

Las primeras negociaciones arrancan este lunes entre funcionarios comerciales de Estados Unidos y México. Entre las opciones sobre la mesa se encuentra extender el acuerdo sin cambios durante otros 16 años, aunque esta alternativa parece poco probable ante las demandas de Washington de modificar varios aspectos clave del pacto.

El propio Trump ha dejado abierta la posibilidad de retirar a Estados Unidos del tratado, una decisión que podría tomar con un aviso previo de seis meses a sus socios comerciales. También ha sugerido la posibilidad de negociar acuerdos bilaterales separados con México y Canadá, lo que pondría fin al actual bloque comercial trilateral.

El volumen de comercio que está en juego es enorme. Estados Unidos, México y Canadá intercambian bienes por unos 1,6 billones de dólares anuales, con ambos vecinos superando ampliamente a China como socios comerciales de Washington.

Agricultores y fabricantes siguen de cerca las negociaciones

Uno de los sectores más atentos al proceso es el agrícola estadounidense. El año pasado, los agricultores de Estados Unidos exportaron cerca de 31.000 millones de dólares en productos agrícolas a México y 28.000 millones a Canadá, lo que convierte al tratado en una pieza clave para su estabilidad económica.

A pesar del marco del T-MEC, varios productos siguen sujetos a aranceles. Entre ellos se encuentran camiones medianos y pesados con un gravamen del 25%, además de aranceles del 50% sobre acero, aluminio y cobre, así como un 17% sobre los tomates mexicanos.

Del TLCAN al nuevo tratado norteamericano

El T-MEC sustituyó al histórico Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado en 1994 bajo la presidencia de George H. W. Bush y promulgado por Bill Clinton.

Trump criticó durante años el TLCAN por considerar que incentivaba a las empresas estadounidenses a trasladar fábricas a México para aprovechar salarios más bajos. El T-MEC buscó responder a esas críticas introduciendo reglas más estrictas sobre salarios y origen de los productos, además de actualizar las normas comerciales para la economía digital.

Entre otras disposiciones, el tratado prohíbe imponer aranceles a productos digitales como software, música o videojuegos vendidos en línea entre los tres países.

Las demandas de Washington

Estados Unidos planea presionar para introducir cambios importantes, entre ellos reglas más estrictas para evitar que productos provenientes de China ingresen al mercado estadounidense utilizando el tratado como vía indirecta.

También buscará mayor acceso al mercado lácteo de Canadá, un tema que ha sido históricamente sensible en las negociaciones comerciales norteamericanas.

Expertos en comercio consideran que Washington intenta reforzar su base manufacturera y equilibrar el comercio regional.

“El acuerdo necesita mejoras para cumplir con la promesa de una manufactura estadounidense de altos salarios y un comercio más equilibrado”, afirmó Lori Wallach, directora del programa Rethink Trade del American Economic Liberties Project.

Las prioridades de México

Por su parte, el gobierno de la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum busca evitar una renegociación profunda del tratado y mantener el libre comercio con Estados Unidos, su principal socio comercial.

El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, ha señalado que el objetivo de México es fortalecer el sistema de resolución de disputas del acuerdo para gestionar conflictos comerciales sin recurrir rápidamente a aranceles.

México también quiere mayor flexibilidad en las reglas de origen, permitiendo importar componentes desde fuera de América del Norte cuando no estén disponibles en la región.

Un tratado clave para competir globalmente

Para muchos economistas, la integración económica entre Estados Unidos, México y Canadá es esencial para competir con grandes bloques económicos como la Unión Europea y China.

“La integración de nuestros países es una condición indispensable para la competitividad de Estados Unidos”, afirmó recientemente Ebrard. “Tenemos que avanzar juntos, porque de lo contrario no tendremos éxito”.

Mientras las negociaciones comienzan, gobiernos, empresas y mercados observan con atención el proceso que definirá el futuro del comercio norteamericano y de una de las alianzas económicas más importantes del mundo.

Publicidad